Efrain Castaño


Nos abre el calendario el paso a un nuevo mes, el sexto de este difícil año que ha encerrado a nuestra Patria en una muralla llena de odios, asesinatos, pobreza y dificultades que pesan como lastre de una pandemia que aún amenaza, que se va, pero regresa, que se replica en nuevos virus y modalidades. Sin embargo, debemos abrir puertas de esperanza, de reconciliación, de posibilidades hacia una mejor manera de vivir en nuestro bello país habitado por una valiente raza.
Me jalona el ejemplo de una mujer fallecida el 1 de junio de 1965 que dejó una huella en la historia como mujer de dificultades, pero de una valentía que la llevó a constituirse ejemplo de audacia, ascenso, lucha positiva constructiva.
Me refiero a Hellen Keller, quien a los siete años de edad empezó a sufrir de una pérdida irremediable de la visión y la audición, al morir de 88 años de edad, direccionó su situación de una manera maravillosa durante 80 años de existencia.
Ella misma narra en sus memorias que a los 8 años era una niña desordenada, grosera, triste y rabiosa por su situación. Sus padres hacían lo posible por alentarla, pero el cansancio de su trabajo les ponía en trances de desespero, mal genio y regaño continuado a Hellen.
Cuenta ella que en verdad se sentía como barco sin brújula, sin ánimo para levantarse, bañarse, arreglarse, ordenar su cuarto. Pero un día sus padres consiguieron una profesora llamada Anne Sullivan.
En una nota cuenta Hellen: “El día más[u1] importante que recuerdo en toda mi vida es el día en que conocí a mi maestra Anne, yo solía gritar: “Luz, dadme luz “ y esta me llegó con mi maestra quien desde el primer trato me hizo comprender que me amaba, que me amaban.
“Con ella entendí que todo tiene un nombre y cada nombre engendraba un nuevo pensamiento, una visión de las cosas había llegado a mi vida, el mundo empezó a florecer para mí como el cayado de AAron con flores. Por primera vez anhelé que llegara un nuevo día”.
Lo demás fue crecer. Entró al colegio, a la universidad donde se graduó en Derecho, se hizo difusora en el mundo del método Braille que enseña una nueva manera de conocer letras y números a quien pierde su visión. Buen ejemplo de vitalidad, visible peldaño para empezar este nuevo mes.
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