Efrain Castaño


Podemos hacer referencia válida a la organización “Obras sociales Betania” que encarna la acción de misericordia evangélica, galardonada en la persona de su actual directora la Hermana Ana María Echeverri como la Caldense del año por su sobresaliente labor, digna de toda gratitud.
Pero también hacemos referencia a Betania, la aldea situada sobre el lado derecho del monte de los Olivos a 5 Km de Jerusalén. Allí vivía una acogedora familia formada por Lázaro, Marta y María protagonista de varias páginas del Nuevo Testamento.
A esa casa la miraba Jesús de Nazaret con simpatía pues era como otro hogar: allí pasaba ratos de esparcimiento y enseñanza, allí pasó una noche y la palabra amistad vivió allí espacios de verdad y alegría.
En esa casa Jesús encontró la expresión de dos maneras de seguirlo: una de ellas consistió en la actitud de María quien desde que llegaba se colocaba en actitud de escucha ante el Maestro; Marta se agitaba para demostrar con todos los detalles de cuidado, manjares, proporcionar bienestar. Jesús un día, tal vez con la sonrisa en sus labios, amonestó a Marta para que serenara su talante y como María se sentase a escuchar, dialogar y disfrutar del descanso que allí quería para todos.
Santa Marta quedó inscrita en la historia como la que sirve, la que está al tanto de lo que debe hacerse para que el visitante esté bien atendido y valorado; su actividad es sinónimo de presencia halagadora sembrando el cuidado hacia el que llega, del buen saludo y descanso.
Hoy recordamos, cómo no hacerlo, a ese entorno de Colombia situado junto al mar, al norte de esta bella porción de la tierra, fundada el 29 de julio de 1525 y con el nombre que ese día daba el calendario: Santa Marta, señorial y acogedora arropando con su gentil calor a los visitantes.
Es también útil ahora en esta situación del covid 19 mirar esta familia: hace falta el hombre que como Lázaro ponga el brazo fuerte que con su presencia ocasiona respeto y bienestar; urge una María que sea ocasión de escucha, serenidad, oración; se necesita la presencia de Marta, la que labora para que la casa luzca hermosa y ordenada: todo hombre puede ser en su casa un Lázaro hodierno y toda mujer puede ser a veces María o Marta dando al hogar aire de fortaleza, unidad, alegría, fraternidad y servicio solidario a los que más necesitan aliento y luz. Betania, un lucero para vivir mejor hoy.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015