Beatriz Chaves Echeverry


No soy economista, me ubico al otro lado del espectro, es decir, soy una de tantos colombianos que acatamos, sin mucha resistencia, todas las medidas que adopta el gobierno para manejar la economía de nuestro país. Pero me gusta informarme y en un número reciente de la revista Semana leí un análisis muy completo del porqué nuestra economía está en la cuerda floja. Es verdad que los ingresos del país fueron duramente afectados por la caída del precio del petróleo pero, como ama de casa, creo que el peor desestímulo para nuestra economía fue el aumento del IVA, eso ha obligado a los colombianos a gastar menos; la demanda interna (así llaman los expertos a lo que nosotros gastamos) ha bajado, lo cual afecta otros de los parámetros que usan los que saben para ver si el país está creciendo o no, por ejemplo el producto interno bruto, que ha crecido poco en lo que va del año.
Hay pesimismo en el país, pero cómo no vamos a estar pesimistas cuando el poder adquisitivo de la gente común cada vez es menor, pero nuestros descarados congresistas no tienen reparo en elevar sus salarios en casi dos millones de pesos (ya casi llegan a los 30 millones) eso, sin contar con los escándalos de corrupción, que semana tras semana inundan las noticias y nos apabullan. Pero el peor escándalo del que hemos tenido conocimiento últimamente, es el del director de la Fiscalía especializada contra la corrupción, Luis Gustavo Moreno Rivero, quien fue capturado por aceptar un primer pago de un soborno para entorpecer las investigaciones en un caso de corrupción; el del exgobernador del departamento de Córdoba, Alejandro Lyons, quien tiene alrededor de 20 procesos en su contra por malos manejos de las regalías de ese departamento durante su gobernación. No sabemos cuántos casos más de corrupción estarán engavetados o embolatados en este momento, por cuenta de este funcionario, quien encontró una nueva veta de enriquecimiento ilícito en el país: obtener dinero de los corruptos para favorecerlos en sus procesos y que nunca paguen ni devuelvan lo que nos han quitado.
Y eso es solo una muestra de los casos que nos toca soportar a diario. En Colombia no hay que subir impuestos ¡hay que dejar de robar! Se imaginan lo que rendiría la plata de nuestras arcas, si la mayoría no se quedara en manos de los corruptos...
El gobierno tiene que entender por qué estamos pesimistas los colombianos; nos cuesta creer en nuestras instituciones, nos sentimos engañados y castigados en nuestro bolsillo a diario, cuando tenemos que ir a comprar y nos toca pagar ese IVA tan alto.
Perdón por la diatriba, pero creo que no soy la única cansada de esta realidad, hay otras peores, es verdad, pero en Colombia no tendríamos por qué ver nuestra economía decaer si somos un país privilegiado en tantos sentidos y lleno de riquezas. Espero que el gobierno recapacite y ajuste las medidas económicas para que favorezcan a la mayoría y no a unos pocos (como a los congresistas), pero tal vez eso sea esperar demasiado de nuestros gobernantes.
Nota: acabo de recibir una excelente noticia acerca de nuestra reserva Río Blanco; en una histórica votación, el Concejo de Manizales detuvo el proceso para urbanizar la finca La Aurora y proteger así a nuestra reserva. Gracias Concejo de Manizales por pensar en el futuro de nuestra ciudad, dan ustedes ejemplo de compromiso con el bienestar de los manizaleños. Ojalá que en nuestra ciudad pronto se implemente un plan de reforestación consciente y veamos muchos parques para nuestros niños en un futuro no muy lejano para nuestra ¡Manizales del alma!
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