Beatriz Chaves Echeverry


El abuso sexual infantil no debería existir. De los síntomas de enfermedad que puede manifestar una sociedad éste es el peor y las cifras en Colombia muestran que estamos muy enfermos.
El 19 de noviembre se celebra (qué ingrata palabra) el día mundial para la prevención del abuso sexual contra niñas y niños, las pongo primero a ellas porque está demostrado estadísticamente que de cada 5 víctimas, 4 son niñas. Qué dura realidad la que nos sorprende con cifras como que cada hora que pasa dos niños son abusados sexualmente en nuestro país, eso de los que son denunciados, pues se presentan 48 denuncias al día, lo que representa apenas un 30%, se estima que el otro 70% se queda en el silencio. Y ese silencio es el que más me preocupa, sea por el miedo que tiene la pequeña víctima a decir lo que le está pasando, lo que la deja vulnerable a que el abuso se repita hasta que el victimario se canse o encuentre una nueva víctima, o por el temor de la familia a denunciar y asumir las consecuencias de un delito que además carga con un estigma social fuerte o, en el peor de los casos, porque hay complicidad de los adultos (mamá, cuidadores, etc.) que deberían estar cuidando a esa niña o niño abusado y no hacen nada para evitar el delito.
El abuso sexual siempre será un crimen aterrador, pero cuando se comete contra una niña o un niño es muchísimo peor y según las cifras de medicina legal, el 85% de los casos denunciados en nuestro país corresponden a menores de edad. Otra de las estadísticas que me pone los pelos de punta es que en el 76% de los casos el abuso ocurre dentro del hogar de la víctima y en el 88% de los ataques, el perpetrador es un miembro de la familia, generalmente el papá o un tío. ¿Qué se puede esperar cuando el que viola es el padre que debería estar protegiendo a ese ser?
Se ha hablado mucho en el país de endurecer las penas contra los violadores, esto podría servir para que el victimario no repita su delito, pero yo creo que la solución está en otro lado. Definitivamente necesitamos un cambio de conciencia, porque la animalidad nos está pudiendo, los llamados seres humanos, que nos preciamos de ser, tenemos que comportarnos como eso; pero estamos muy cerca de las bestias, pues un violador de niños no creo que se gradúe de humano de ninguna manera.
La sexualidad es algo sagrado, este concepto se le tendría que transmitir a los niños y niñas desde su primera infancia. Pero ¿cómo enseñar lo que la mayoría de la gente no entiende? ¿Cómo respetar el cuerpo del otro si no tenemos respeto por nuestro propio cuerpo? Cómo poner límites, si no nos han enseñado que nuestra vagina y nuestro útero son parte de un territorio sagrado y no vasijas vacías donde puede entrar cualquiera a dejar su rastro. Los hombres también deberían ver el sexo como algo trascendental; un acto donde se comparten no solo fluidos y sensaciones, si no también energía; ellos tendrían que preguntarse con qué tipo de mujer quieren compartir su ser. Y ¿quiénes están llamados a enseñar esto? Dudo mucho que sean las escuelas y colegios, claro, en esos espacios se podrá reforzar la información, pero estos temas deben ser tratados en familia, entre padres, madres e hijos. Ojalá de manera clara y directa, para que cualquier duda que surja, la niña o el niño la resuelvan con quienes tienen o deberían tener la mejor información y no con la amiguita o el amiguito que se creen que saben porque se iniciaron temprano en el sexo o consultaron sus dudas en el internet.
Como madre de una niña pequeña me conmueve profundamente este tema, pues siento el dolor de cada víctima en mi corazón. Espero que este artículo ayude a poner en evidencia una realidad muy oscura y sensibilice sobre el tema. Y si sirve para crear conciencia y prevenir aunque sea un solo ataque habré cumplido mi propósito.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015