Curiosidades históricas
Señor director:
A veces se tropieza con hechos curiosos, y si se trata de sucesos antiguos podría hablarse de curiosidades históricas. He aquí un ejemplo: he descubierto un parangón entre el crimen de Armero cometido el 10 de abril de 1948 contra el sacerdote Pedro María Ramírez Ramos por una multitud enardecida por la muerte de Gaitán, cuando fue sacado del templo y destrozado a machetazos en la plaza, su cadáver arrastrado por las calles y lanzado desnudo a una cuneta contigua al cementerio parroquial, de donde fue recogido al día siguiente por un grupo de prostitutas que piadosamente lo llevaron al campo santo, y el sacrificio de Jesús en Jerusalén, ejecutado también por una turba sedienta de sangre. Algunos afirman que el clérigo en su agonía maldijo a Armero sentenciando que de él “no quedaría ni piedra sobre piedra”, pero esta versión se debilita cuando se sabe que la víspera de su inmolación dejó tres cartas, entre ellas una bendiciendo a la localidad, la que no quiso abandonar “porque el pueblo lo necesitaba”. Sin embargo, según información del presbítero Luis Eduardo Nieto Lucena, el obispo de Ibagué monseñor Pedro María Rodríguez Andrade sentenció: “Por cuanto Armero deshizo al sacerdote que le fue enviado, no vivirá dice el señor Dios…Esa sangre se convertirá en maldición…Que caiga sobre la ciudad la maldición de Moisés …que su nombre sea borrado del libro de los vivos…y sea borrada de la faz de la tierra…”.
El 13 de noviembre de 1985 bajó del nevado del Ruiz, por el río Lagunilla, una avalancha de agua, nieve, ceniza y lodo que sepultó a Armero y a más de veinte mil de sus habitantes; se salvaron el cementerio y la zona de tolerancia, cree la gente que por respeto al Levita y gratitud divina con las mujeres que recogieron su cadáver. Habían transcurrido 37 años desde el horrendo asesinato del padre Ramírez.
Y otra similitud sorprendente: a Jesús sólo lo acompañaron mujeres en su crucifixión, muerte, sepultura y resurrección, mientras los demás discípulos huyeron, y del padre Ramírez sólo se compadecieron las rameras del pueblo que, seguramente además de nobles y valientes, eran poseedoras de un corazón más puro que el de muchos de quienes las menospreciaban.
Según el Nuevo Testamento, Jesús profetizó la destrucción del Templo de Jerusalén, y conforme al evangelista Lucas, cuando el mártir iba hacia el Calvario al encontrar un grupo de mujeres que lloraban y se lamentaban por él, se volvió hacia ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegará el momento…” La muerte de Cristo se ha establecido, más o menos, entre los años 26 y 37 d.C. Pero, según la narrativa de Juan, nuestro Redentor murió a las 3 de la tarde del 3 de abril del año 33 d.C., y cuando las huestes del emperador Tito destruyeron la ciudad santa en el año 70 d.C., también habían pasado 37 años. Extraña coincidencia que, así constituya una mera curiosidad especulativa, no deja de causar cierta perplejidad en el intelecto de un creyente, aunque bien es cierto que Dios bendice, no maldice. Las palabras que pone Lucas en sus labios eran proféticas, más no maldicientes, como tampoco fueron la causa de los sufrimientos del pueblo hebreo los gritos de los judíos ante el lavatorio de las manos de Pilato de: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”, puesto que el mismo Mateo aclaró que la Sangre de Jesús se derramó para la salvación de la humanidad, lo que fue corroborado por Benedicto XVI en abril 5 de 2007, durante la misa en la Cena del Señor, celebrada en la Basílica de San Juan de Letrán, catedral de la Diócesis de Roma, en la tarde de ese Jueves Santo, al explicar que el Holocausto hitleriano nada tuvo que ver con la petición del pueblo de Jerusalén.
Atentamente,
Manuel Galindo A.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015