Aventureros caldenses en 1907
Señor director:
En 1907, diecinueve intrépidos jóvenes manizaleños, viajaron a caballo a la selva del Amazonas en busca de fortuna. Era la época de la fiebre del caucho, que terminó convertida en un verdadero genocidio, por la ambición de un grupo de abusivos negociantes peruanos comandado por Julio César Arana. Estos se apoderaron de una parte del territorio colombiano entre los ríos Caquetá y Putumayo e impusieron un régimen de violencia, asesinando a millares de indígenas que no cumplían con la cuota semanal de látex exigida por ellos, con el fin de enviarlo a Europa para la fabricación de llantas de bicicleta.
Al llegar a Florencia, decidieron vender sus cabalgaduras y navegar por el río Caquetá, en una heroica travesía por cinco furiosos raudales, con la esperanza de encontrar un lugar en dónde dedicarse al comercio del látex.
Después de ciento doce años, el escritor William Arango Hurtado recreó esta increíble aventura en la novela “Tras las promesas del caucho”, basada en el diario de su abuelo Joaquín Hurtado. En ella hace una detallada descripción del viaje que terminó en Porto Velho, una pequeña población brasilera a orillas del río Madeira, casi en la frontera con Bolivia, a poco más de cuatro mil kilómetros de Manizales.
La fascinante narración de esta aventura cubre un lapso de cinco años, al cabo de los cuales el protagonista regresa a Manizales en un viaje de cuatro meses por la vía del río Amazonas, el océano Atlántico, el mar Caribe y el río Magdalena, con el propósito de ver por última vez a su padre, quien se hallaba en el lecho de muerte.
Joaquín Hurtado conservó toda la vida el diario de su aventura, junto con un paquete de documentos que años más tarde después de su muerte, fueron entregados por su esposa Clotilde a su nieto, el autor de la novela. Allí se encuentran, junto con la descripción del recorrido, los nombres de los intrépidos viajeros y se bosqueja su biografía.
Nos preguntamos si aún queda algún rastro en la memoria de las familias de estos jóvenes audaces, que dé cuenta de lo sucedido a partir del 3 de septiembre de 1907, cuando montados en sus cabalgaduras emprendieron la más extraordinaria aventura de sus vidas.
La novela relata con detalle los momentos trágicos en los que algunos viajeros perdieron la vida en el paso por los bravísimos raudales del río Caquetá o en los ataques de los indios, en la región del río Apaporis. También da cuenta de los que se quedaron en la selva y de los pocos que regresaron.
El carácter histórico de esta novela, nos despierta el interés por indagar si aún quedan en el viejo Caldas, recuerdos o documentos de esta aventura. He aquí los nombres de los valientes muchachos manizaleños, para incitar a los lectores a buscar información, preguntando a los abuelos, si hay noticia de que alguien de su apellido haya sido parte de este extraordinario viaje:
Joaquín Hurtado, Luis Hincapié, Vicente Luna, Eustorgio Tobar, Enrique Gómez, Milton Plata, León Ortunduaga, Borrero (nombre desconocido), Fortrel (nombre desconocido), Félix Calderón, Carlos Murgueitio, Víctor M. González, Guillermo Gutiérrez, Daniel Arias, Álvarez (nombre desconocido), Tulio Ortiz, Domingo Martínez, Arcesio (apellido desconocido) y Ariza (nombre desconocido).
William Arango H.
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