Nuestro alcalde resultó ser un farsante
Señor Director:
En la edición del pasado domingo 3 de julio, LA PATRIA editorializó las enormes fallas de planeación que han caracterizado a la Administración del alcalde Carlos Mario Marín. Detalle que se abona, pero que se queda corto frente a la lamentable realidad de una ciudadanía que ve pasar los días de un alcalde inepto, sin que aparezca algún movimiento espontáneo que le exija hacer algo por la ciudad.
Si algún proceso de revocatoria, petición de renuncia o reclamo ciudadano, es adecuado y ceñido a hechos dé ineptitud, irresponsabilidad e incapacidad, es justamente el caso que nos ocupa.
Lamentablemente al ciudadano de a pie, como a las fuerzas vivas y cívicas de la ciudad, pareciera ser que el asunto poco les importa.
Mientras tanto la ciudad se deteriora, sus vías están intransitables, los indicadores de calidad de vida caen aceleradamente, la movilidad es un caos, hay pérdida de imagen y presencia en el concierto nacional; en fin, la lista se haría interminable.
Dos ejemplos bastan para certificar la ineptitud del mandatario: la línea tres del Cable Aéreo y el intercambiador vial de Los Cedros. En una muestra total de falta de planeación y desorden procedimental, agotaron fases que previamente requerían una etapa fundamental: la compra de predios.
Hablar del Bulevar de la 48, para bien del alcalde Marín, es mejor mostrarlo como símbolo de ineptitud que como símbolo de corrupción. Otro tema muy delicado es el de la aplicación del pico y placa. En este tema, aparte de inepto e irresponsable, nuestro alcalde resultó ser un farsante, pues la medida, tan publicitada y amenazante, no se aplica. Óigase bien, no se está aplicando, al menos con el rigor y severidad que requiere una ciudad cuyas vías no soportan ya la cantidad de vehículos y el caos que esto genera, en especial por la carencia total de controles, de medidas de choque y de acciones preventivas y educativas.
Lo único que es visible del mandatario local es su afán de protagonismo, su egocentrismo, su presencia inoficiosa en redes sociales.
Por fortuna, ya se insinúan algunos cuestionamientos y reclamos, como uno reciente de la Sociedad Caldense de Ingenieros y Arquitectos, en el que cuestionan la falta de planeación y lento avance de todas las obras.
Muchos meses más le restan al mandatario, tiempo suficiente para que, al paso que van las cosas, la ciudad toque fondo en todos los órdenes. Aún estamos a tiempo de evitarlo. Es hora de reaccionar.
Atentamente,
Alberto Marulanda Lopez
Amor y odio
Señor director:
El amor y el odio, como comúnmente se cree, no son buenos ni malos en sí mismos. Bueno o malo es el objeto o la situación que despiertan a estos sentimientos; así, debemos amar la virtud y aborrecer el vicio, amar y desear el bien común y la justicia y odiar cualquier forma de esclavitud y sometimiento.
Diego Osorio Ramírez
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