Toccata y fuga
Señor director:
La Toccata y fuga en Re menor, BWV 565 del inmenso compositor y organista alemán Johann Sebastian Bach (1685-1750) es la pieza musical más grandiosa, impresionante, bella, sobrecogedora y sublime de la historia de la cultura, inalcanzable, inigualable y, por supuesto, insuperable al compararla con todas las creaciones artísticas que en el mundo han sido y que puedan serlo “ahora y siempre, por los siglos de los siglos”. La Enciclopedia Salvat de Los Grandes Compositores dice que esta magna obra para órgano tubular o de flautas produce inicialmente una impresión de potente improvisación, tumultuosa y algo desordenada, pero ese desorden es sólo aparente, ya que la obra está cuidadosamente construida sobre un esquema tripartito, pues una doble “toccata”, verdadero torrente sonoro desbordante de entusiasmo (entusiasmo, según su etimología griega, significa llevar a Dios por dentro), encierra una “fuga” que une las dos secciones de aquella. Parece que el Maestro Bach quiso que en esta parte central, la fuga, se mantuviera el carácter de brillante improvisación. Si “por causa de mis pecados o por mi buena suerte” -como dijo y sigue diciendo Don Quijote- yo fuera condenado a no oír ni escuchar (muy diferentes una cosa de la otra) más que una mera pieza de música, sin el menor asomo de duda, y al instante, elegiría esta creación portentosa.
Nota- El gran Juan Sebastián fue también el padre de una hermana de la BWV 565: se trata de la Toccata y fuga en Re menor, BWV 538 “Dórica”.La compuso durante los años que pasó en Weimar como organista y “konzertmeister”. El nombre de Dórica alude al orden dórico, un estilo de la arquitectura griega clásica, el más sencillo si se lo compara con el jónico y con el corintio. El famosísimo Partenón es de estilo dórico, el más antiguo de los tres órdenes. Los dorios fueron un pueblo indoeuropeo que hace milientos años (siglos XII y XI antes de Cristo) invadió la Hélade (Grecia). Es lo que se lee en las enciclopedias. Y nada más por el momento, ¡están pasando la Toccata y fuga! Adiós.
Atentamente,
Pbro. Jaime Pinzón M.
El Gobierno Duque apoyó la Comisión de la Verdad
Señor director:
El presidente Duque recuerda en su encuentro con el padre Francisco De Roux y los miembros de la Comisión de la Verdad, el apoyo institucional, presupuestal y financiero que en su cuatrienio recibió la comisión para el esclarecimientos de las causas del conflicto, que tanta tristeza y lágrimas le han traído al país.
Haber recordado ese apoyo es una verdad que nadie debe olvidar en sus análisis sobre la gestión institucional del gobierno Duque, en relación con la construcción de la paz y a que la nación supere capítulos de violencia; además de que aceptó extender el tiempo de la comisión. Así mismo destacó que hay que rechazar la violencia en todas sus formas.
Tiene la certeza de que el Estado se ha ido fortaleciendo institucionalmente con el pasar de los años, y así los valiosos artículos 2 y 22 de la Carta Fundamental, encuentran terreno abonado para que tengan vigencia y seriedad en su desarrollo Es claro y tajante al afirmar que ... “a la luz del derecho no existen crímenes que tengan atenuantes ideológicos por parte de quien los perpetra”. Le agradeció el presidente Duque al padre De Roux el recibo del documento preparado por las fuerzas militares y de policía, para contribuir también a la búsqueda de la verdad.
Rogelio Vallejo Obando
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