Vulnerabilidad
Señor director:
Este es un concepto que me ha gustado mucho comprender ahora y ubicar en mi contexto reflexivo. El ser humano es vulnerable. Todo ser humano lo es. Susceptible de cometer errores, de fallar, de incumplir, de embarrarla. De ahí la existencia del perdón también propia de lo humano y extensiva a Dios, así como nosotros perdonamos. Tengo la impresión que muchos fuimos educados desde la perspectiva de la perfección humana, o que de pronto es muy propio del padre y de la madre la perspectiva de esta perfección para sus hijos-as. Y más adelante, jóvenes y adultos, sufrimos mucho, con gran sentimiento de culpa, por fallas y errores que cometemos en la vida. Está bien el arrepentimiento, pero que nos lleve a buscar la superación de diversas situaciones incorrectas, pero sin afectar en demasía la salud mental, como parece que realmente ocurre. “La perfección es inhumana”.
Creo que la explicación de la verdad católica del pecado original nos conduce precisamente a aceptar que los seres humanos somos vulnerables y con posibilidades de cometer errores y fallas que debemos superar con el perdón personal (“me perdono”) y el de los demás, para seguir adelante, mejorando nuestra condición humana. “Pasar de condiciones menos humanas a más humanas” es el desarrollo humano. Cuando iban a nacer mis hijos (3), siempre pensé y pedí: que vengan bien. Si no nacen bien, me preparé para aceptarlos y recibirlos con todo amor y juntos afrontar la existencia humana de manera positiva. Porque desafortunadamente hay una vulnerabilidad innata. Un ejemplo: el síndrome de Down. En estos días he visto en Facebook fotos de niños con alguna deformación y problemas biológicos y de salud que sonríen (la llamo “terapia para la superación”) y a los que se les envía un mensaje de felicitación, de bendición, de apoyo para seguir adelante. Todos debemos estar preparados para valorar toda vida humana desde la concepción (momento inicial), no abaratarla con argumentos a favor del aborto.
La violencia, los partidismos, el dinero, los negocios sucios han abarato la vida humana en Colombia y de este modo muchos usan la vulnerabilidad como estrategia infame para conseguir poder y riqueza. Esta vulnerabilidad está acompañada de varias virtudes que hay que practicar: la serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar; el amor para entender que amamos a seres imperfectos (dice Pablo: el amor no lleva cuentas de lo malo); el perdón para perdonarnos y perdonar y pedir perdón; la comprensión para aceptarme como vulnerable y aceptar a los demás de la misma manera; la misericordia para mirar nuestras miserias desde un corazón que las reconoce y acepta con amor y así mismo mirar las de los demás seres humanos.
Alirio De Los Ríos Flórez
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