¿Fuerzas vivas?
Señor director
Coincido en el ascensor con uno de sus integrantes más conspicuos y le digo “¿Cómo van las fuerzas vivas de esta ciudad? ¿bastante muertas?” Me arrepiento de mi acidez y él me mira con la cara que conozco: la que tiene quien pone sus capacidades en juego, gratuitamente, para servir a la sociedad, a la ciudad o una parte de ella, y solo encuentra incomprensión. “Pusimos el mayor cuidado posible en lo de Aeropalestina y nos aparece un mal contratista...”
¿Qué pasa con las fuerzas vivas? me quedé pensando. Parece simple: terminan siendo usadas por los traficantes y receptores de votos elegidos sin méritos ni capacidades, sin propósito ni responsabilidad diferente que robar y establecerse en el poder. ¿No podemos poner en el liderazgo de la ciudad un hombre serio, formado, cuidadoso, interesado de verdad por lo público y también por lo privado que es lo que lo sostiene? Grandísimas cosas que se dice harán, en qué va la PTAR, y no hacen, pequeñísimas obras que muestran como enormes... ¡por dios, dos mil millones no son nada, y bloquean el pueblo para tapar algunos huecos en las avenidas! “¿De dónde saldrá el martillo, verdugo de esta cadena?”, dijo el poeta.
Me disculpo con mi interlocutor eventual.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona
Pigoanza
Señor director:
La p. Movida mencionó el 9 de junio el Teatro Pioganza (sic), de Neiva.
Pigoanza fue un cacique y mago de origen panche, que combatió a otras tribus y a los españoles. Vivió, gobernó y combatió en el Alto Magdalena. En el sur del Tolima Grande, en Timaná, bella tierra, fue famosa La Gaitana, cacica que le sacó los ojos al conquistador Pedro de Añasco por haber éste matado a Timanco, hijo de La Gaitana. El doctor Luis Hernando Vargas Villamil, primo del gran compositor Jorge Villamil Cordobés, escribió la novela histórica La Gaitana. Leí la novela en 1969, en la OTV (Organización de Terrenos de Vacaciones) que se llevó a cabo en la Colonia Escolar Pedro Uribe Mejía, que hoy es el Recinto del Pensamiento. La novela me la prestó la señorita Mélida, hermana del autor y directora de la Colonia. La OTV se realizó cada año, quince días repartidos entre junio y julio, de 1967 a 1973. La dirigió un seminarista que actualmente es el padre Alirio Ramírez Gómez. El 29 de junio, día de San Pedro, el doctor Uribe Mejía acudía a la Misa y le hacíamos merecido homenaje. Él dirigía el Comité Departamental de Cafeteros. Es del caso anotar que en la Colonia recibían educación primaria y nutrición 150 niños y 150 niñas de las veredas de Caldas. La alimentación era pagada por el Comité; la enseñanza, a cargo de maestras muy consagradas a ese apostolado, era pagada por el Ministerio de Educación.
Atentamente,
Jaime Pinzón M., presbítero
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