La estupidez
Señor director:
Manizales no necesita del “pico y placa”. Manizales necesita de un sistema de transporte público colectivo estructurado. Esa es una verdad de a puño que nos negamos reconocer porque nos cuesta confrontar los hechos.
La percepción del ciudadano es que hay grandes trancones formados por un montón de vehículos particulares. Lo último es cierto, ¡hay muchísimos! También es cierto que las calles de la ciudad ofician mejor como parqueaderos que como vías. Sin embargo, aunque ambas cuestiones hacen parte del problema de movilidad que tenemos, la principal causa del lento flujo vehicular que nos aqueja es el transporte público colectivo, y no los particulares.
Por calles y avenidas “prestan servicio” (así entre comillas) busetas y colectivos que recorren las vías con una lentitud pasmosa, sin aparentes frecuencias u horarios definidos, con cada centímetro de la ciudad como paradero y con una concentración cuando menos curiosa de orígenes y destinos. Por eso la gente prefiere viajar en su carro o en su moto. Luego la Alcaldía le suma algunas obras de infraestructura flojas en planeación y ¡pum! El caos.
Por supuesto, en medio de los tacos que se forman, se ven más carros particulares que busetas. Entonces, la solución de la administración local es decretar la medida de “pico y placa” y listo.
De entrada, hay que decirlo, es una decisión mediocre -solo por cumplir- para que parezca que sí se está haciendo algo. Con eso el alcalde Marín y el gabinete hacen pasar el mínimo esfuerzo como interés y acción real. Pero no lo es. Lo cierto es que es una medida estúpida. Lo es porque no entiende las necesidades de movilidad de la ciudad y fue implementada torpemente.
Además, el famoso “Plan Maestro de Movilidad”, que es casi un mito (dicen que algunos lo han visto y pronto le harán un especial en History Channel), lo usan sin mostrarlo mucho como soporte para respaldar decisiones como esta y otras, pero a conveniencia. Es una interpretación críptica. Si lo hicieran completamente público, sabrían que otra sería la conversación en este momento. Más le valdría a Marín reconocer que, de tomar acciones para ordenar el transporte público colectivo, tendría que tocarle el bolsillo a Conrado Correa. Correa ya se lo habría tocado voluntariamente para la campaña del alcalde (aunque no haya registro en el portal Cuentas Claras). Esa “manita al dril” de 2019 tenía un propósito claro: que lo dejaran operar a sus anchas, así como lo dejó operar Octavio Cardona en la Administración anterior, a quien también le puso plata en la campaña.
Como no va a pasar, viviremos entre la estupidez, la mediocridad y los compromisos opacos. Tendremos restricción vehicular hasta las próximas elecciones regionales, porque ese es un buen activo político.
José Díaz @tejodiaz
Encarte de 100.000
Señor director:
Ayer, al retirar dinero en un cajero de Bancolombia, recibí varios billetes de 100.000. Si un billete de 50.000 es grande para ciertas compras, uno de 100.000 es un verdadero encarte. Por favor medios de comunicación, senadores, representantes, diputados y concejales soliciten al Banco de la República que recoja esos monstruos y no los vuelva a sacar a la calle.
Atentamente,
Álvaro Botero B.
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