Hasta que se rompió el cántaro
Señor director:
La Jornada Electoral de este 29 de mayo 2022, mostró un país de pie en rechazo a la vieja política corrupta, caudillista y excluyente que hemos tenido durante tantos años.
Por fin Colombia decidió sobre las ruinas económicas, sociales, laborales que nos aquejan desde que entregamos nuestra tierra en manos de quienes han buscado su propio beneficio en detrimento de las clases más desfavorecidas.
Lo que viene, venga como venga, será mejor que lo que hemos tenido; se vislumbra pues una esperanza, un nuevo camino. Lo importante es que el país hoy dio una verdadera lección de democracia.
Democracia es el gobierno del pueblo, no aquel que se matricula con ideas, con gamonalismos, con políticas que llevan a una esclavitud de la cual es imposible salir y, que en nuestro caso, hemos afrontado por muchas décadas.
Democracia no es lograr el beneficio propio: es luchar juntos por vivir mejor y para hacerlo tenemos que ser ciudadanos autónomos, productivos, capaces de defender nuestras instituciones y enderezar a tiempo nuestro diario vivir. Hoy Colombia actuó con decisión ante esa clase política atornillada en su poder, en la reiterada costumbre de vivir del trabajo honrado de su pueblo y del bienestar común al que todos, sin distinción tenemos derecho.
Al fin se rompió el cántaro y decidimos arrebatarles el poder que un día entregamos a seres indeseables que mancillaron las raíces de nuestra historia.
Que buena jornada para quienes queremos y respetamos este país tan nuestro, hermoso, único, lo más grande, lo más preciado.
Para aquellos que han vivido a expensas de nuestra economía, de nuestros recursos, de la manipulación de los entes gubernamentales, de los derechos sagrados, debió ser un día de nostalgias, de desalientos, pues ven en riesgo ese poder del cual han abusado por siempre.
Hay una posible esperanza con los resultados de la elección de hoy; al menos se decidió por un cambio y todo cambio guarda una promesa que esperamos sea de beneficio para nuestro país y nos permita vivir en paz en este paraíso que Dios nos entregó como la Patria que amamos y llevamos en el corazón.
María Celmira Toro Martínez
Tolerancia política
Señor director:
Si democracia es divergencia, contradicción, aceptación de conceptos opuestos y riqueza de opiniones, ¿Por qué tanta intolerancia y tanta animadversión por quienes no son afines con nuestras ideologías? Si en la variedad está el placer, ¿Por qué tanta malquerencia y tanto sectarismo por quienes no piensan igual que nosotros? La heterogeneidad ideológica es dinámica intelectual, es riqueza conceptual, un emporio de abundancia de actitudes, de pensares subjetivos, de miradas diferentes que resumen nuestra particular visión de individualidad, identificación e independencia como seres superiores de la naturaleza.
¿Por qué unos sí y otros no? ¡Ah… este malvado maniqueísmo que nos divide entre buenos y malos! La intolerancia, la violencia y el maltrato a quienes piensan distinto, es el aperitivo con el cual se inicia un gran banquete de animadversión. Se cuestiona, se fustiga y condena un sistema que lleva muchos años de estar administrando lo que debiera ser de todos y el resultado es irrefutablemente la corrupción y cuando aparecen líderes con propuestas, si no, novedosas, por lo menos diferentes, entonces se crucifican con argumentos falaces haciéndolos aparecer como la reencarnación de todos los males.
La democracia tiene las puertas abiertas para todos y a esa gran fiesta podemos entrar sin credenciales porque todos somos sus hijos. La democracia permite que todos pensemos indistintamente, podamos elegir a quienes libremente consideremos sean alternativas de cambio. No hace parte de la democracia, ni de las buenas maneras, cerrarles el camino a quienes también anhelan vivir en un país que sea diferente, que brinde oportunidades para todos. No es democracia los irrespetos, los maltratos, la propaganda negra, los prejuzgamientos y otras tretas de mal gusto para denostar y vender la imagen negativa de quienes por derecho constitucional también aspiran a acceder a reemplazar a los eternos hijos del poder que consideran como patrimonio propio lo que es de todos.
La democracia es igualdad y oportunidad para todos.
Cordialmente
Elceario de J. Arias Aristizàbal
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