
En el departamento de Bolívar, a orillas del Magdalena Medio, está la comunidad de Buenos Aires, donde los campesinos muestran su resistencia ante los embates de la violencia que azota esa región.
El despojo de sus tierras, las amenazas, los hostigamientos y amedrentamientos, son el pan de cada día en esa comunidad. A pesar de estos ataques de todos los actores armados, los campesinos han demostrado que no se retirarán de la tierra que les pertenece y que la solidaridad, el apoyo mutuo y el deseo de vivir en paz, son más fuertes que cualquier atentado.
Así nació la Asociación de Campesinos de Buenos Aires (Asocab), un grupo de labriegos que al ser desplazados de sus tierras decidió brindar apoyo a sus pares, para que puedan reconstruir sus vidas de manera productiva. Desde octubre de 1998 esta asociación se ha reconocido como un conjunto que se resiste a ser desplazado y que insiste en la recuperación de sus tierras.
"La tierra es de nosotros"
Misael Pallares, un hombre de 65 años y uno de los líderes de esta asociación y actual representante legal de la misma, cuenta cómo comenzó su padecimiento hace ya 15 años, al ser despojado de su tierra por grupos paramilitares.
“Nosotros siempre hemos vivido aquí, hemos estado tranquilos, pero cuando ingresaron los paramilitares lo hicieron amenazando y matando a quienes consideraban colaboradores de la guerrilla”, contó don Misael. “Nos dijeron que éramos guerrilleros, que si no colaborábamos con ellos (los paramilitares) entonces éramos comunistas y nos iban a matar”.
Según Pallares, los paramilitares en esa zona seguían actuando a su antojo con el beneplácito de la autoridad, cosa que según él, ya era conocida por todos en la región. “Nosotros nos hemos ido de allá porque nos han amenazado, pero siempre volvemos, porque esa tierra es de nosotros”, dice don Misael.
Tras años de afrontar las amenazas de los paramilitares, los campesinos solicitaron al Incoder que les titulara las tierras donde vivían, cosa que, después de un estudio, esta institución decidió conceder.
Sin embargo, ya cuando iba a salir la escritura, en 2007, un hombre llamado Jesús Emilio Escobar afirmó ser el dueño de esas tierras y las vendió bajo el nombre de Hacienda Las Pavas a la Corporación Daabon, propiedad de la cuestionada familia Dávila Abondano, por los subsidios de Agro Ingreso Seguro.
“En el terreno que todavía tenemos estamos trabajando y para vivir y mantener nuestra soberanía, pero no vamos a desfallecer en cuanto a la restitución de nuestras tierras en El Peñón, en la parte que llaman Las Pavas”.
“Queremos la paz que nos enseñó Jesucristo”
Pallares es un hombre que se confiesa fervientemente católico, lo que es una característica común a la mayoría de campesinos de esa comunidad. Por esta razón, otra forma en que trabaja Asocab es la promoción de la paz como forma de vida.
De hecho, Pallares afirmó que trabajan “bajo la consigna de que queremos construir paz y para ello son necesarios el perdón y la reconciliación, tal y como lo dice nuestro señor Jesucristo”.
Pallares explicó que “esta guerra que vivimos es una cosa de no terminar, porque cada vez que atacan a alguien, esa persona quiere tomar venganza”. Por ello, “lo que buscamos es que haya mayor tolerancia y que, cuando haya una injusticia en contra de uno no se decida tomar justicia por mano propia”.
Actualmente, la mayor amenaza que padecen los campesinos de Buenos Aires es de las empresas palmicultoras que trabajan en la región, que constantemente insisten en que se vayan y hacen uso de su personal de seguridad para amedrentarlos.
“Esas empresas vienen con arrogancia a nuestros territorios, no respetan nada ni a nadie y se creen dueños de todo”, afirmó Pallares, a lo que agregó “hemos sido golpeados de tantas formas que uno se pregunta hasta dónde piensan llegar los grandes capitalistas y también hasta dónde piensan los gobiernos permitirle a estas personas hacernos daño”.
Resisten
El ejemplo de resistencia más grande de esta comunidad se dio en 2011 cuando la Fiscalía General de la Nación, en cabeza de Viviane Morales, aseguró que no había existido ningún desplazamiento en la Hacienda 'Las Pavas' y que los campesinos que la reclamaban estaban mintiendo, además, de que eran los verdaderos invasores de las tierras.
En ese momento, la Fiscalía compulsó copias a los juzgados locales del municipio 'El Peñón', para que investigara a los líderes de Asocab, incluido a Misael Pallares Guerrero, por supuesto fraude procesal y falsa denuncia.
A pesar de que este caso no se ha resuelto, como muchos otros de restitución de tierras, la comunidad sigue ocupando el terreno, del cual constantemente siguen desalojándolos.
“El Gobierno dice que allá ya no existen los grupos armados ilegales, pero nosotros les decimos que sí”, afirmó don Misael, quien a sus 66 años debe transitar todos los días por esas tierras cargando el peso de un chaleco antibalas.
“El país sabe de qué nos han tachado, nos han dicho mentirosos, invasores, guerrilleros y nosotros resistimos esto sin llegar a una confrontación”, afirmó Pallares.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015