MARTHA LUCÍA GÓMEZ
LA PATRIA | MANIZALES
Lo dice fray Juan Torres, experto en habitantes de calle: "Esta población ha aumentado y me angustia, porque comparado no en cantidad sino porcentualmente con Bogotá y Medellín, Manizales puede estar casi igual".
Él participó ayer en el foro Habitabilidad en calle, Territorio, ciudad y convivencia, que realizó el Concejo.
Fray Torres explica que si la Alcaldía habla de 538 habitantes de calle, sumando los que no están registrados y han sido detectados por La Francia, Ruta 30, La Carola, carretera Panamericana se puede decir que son por lo menos 600, y un 70% es menor de 60 años, que no hay dónde rehabilitar.
Sin embargo, ve avances en la atención de estas personas. "Hace 15 años estoy en Manizales, y hace 12 estuve en el Concejo denunciando persecución, maltrato, ultraje e indiferencia con el habitante de calle. Hoy veo muchas entidades públicas y privadas integrándose a este esfuerzo. Es la primera vez que no tengo que vivir agarrado con una Administración, han mostrado más interés y están prestos a darnos la mano".
Urgencia
Este foro es insumo para construir la política pública de habitantes de calle y restablecer sus derechos, pues no hay datos ni cifras claras, dice el secretario de Gobierno Municipal, Jhon Heberth Zamora.
Fray Torres señala que no basta con vincularlos a una EPS. "Hay que garantizarles acompañamiento en la recuperación de su salud física y mental o la asistencia digna si padecen enfermedades crónicas".
La Fundación Orden Franciscana de la Divina Compasión, que dirige, recoge a estas personas, les paga una pieza en la Galería, y tratan de alimentarlos, bañarlos y cuidarlos, pero es insuficiente. "En una semana pueden llamarme de los hospitales con cuatro o cinco pacientes. Nos sostenemos de limosnas, y no nos alcanza".
También sostiene que es urgente prestar atención al aumento silencioso de enfermedades de transmisión sexual, VIH y sífilis; enfermedades respiratorias y tuberculosis por prácticas como el hacinamiento o pasarse la pipa, donde va el contagio.
Dice que es necesario seguir previniendo los embarazos no deseados y los abortos entre esta población, y que se requiere más apoyo en el manejo de cuerpos no identificados que carecen de red familiar o que no los asumen. "Nuestra misión, con el apoyo de la funeraria La Candelaria, Medicina Legal, CTI y Registraduría es que nos ayudan a identificarlos, a rastrear la familia en todo el territorio nacional e informarle para entregarle el cuerpo. Cuando no se encuentran dolientes, reclamamos nosotros los cuerpos para darles cristiana sepultura".
Lo que se requiere
Expresa que es un imaginario creado aquello de que estén llegando de otras ciudades camiones con habitantes de calle, pero reconoce que esta población deambula de una ciudad a otra, según fiestas y actividades. "El oficio de ellos es mendigar para consumir".
Por todo esto, sugiere que la política pública tenga el componente de prevención con la infancia y la juventud, pues los niños desescolarizados, en cinco o seis años serán habitantes de calle. "Esta población ha crecido porque muchos niños de La Avanzada, de Galán, de Solferino, de Fátima que empezaron siendo consumidores, hoy en día son habitantes de calle. No es que nos los traigan, van surgiendo de la misma ciudad".
Otros componentes que se requieren son instituciones y comunidades terapéuticas de rehabilitación serias, y trabajar más de la mano. "Si entre todos se formara una red fija de apoyo al habitante de calle, se podrían lograr más cosas".
El alcalde, José Octavio Cardona, dice que tienen programas con las secretarías de Salud, Gobierno, Desarrollo Social y de las Mujeres, pero son muy invisibles ante la ciudadanía. "Por ley estamos iniciando, con el Concejo y con todas las entidades corresponsables, la construcción de la política pública de habitantes de calle. El Dane, responsable de la caracterización; ICBF, en defensa de los niños; Dirección Territorial de Salud, coordinadora de la implementación de la política; Policía y Personería. Pero lo que se está haciendo es de manera descoordinada, y lo que se busca con la política es que haya un orden lógico de restablecimiento de sus derechos".
Juan Felipe Buitrago, director de la Unidad de Protección a la Vida, entidad encargada en Manizales de atender a los habitantes de calle, sostiene que la política pública servirá para que esta Unidad crezca, pues se necesita un centro de enganche y otro en las afueras para el trabajo de campo con esta población.
Según el coronel Jorge Alberto Jaramillo, comandante de la Policía Metropolitana, estas personas se concentran en lugares de compra y venta de chatarra, de material reciclable y áreas en donde pueden obtener dividendos provenientes de la mendicidad. "Los epicentros también se ubican por la cercanía a donde pueden adquirir y consumir estupefacientes".
Informa que este año han neutralizado algunos delitos cometidos por habitantes de calle, entre los más recurrentes son hurto a personas, a comercio y a infraestructura de servicios públicos (10) y trafico o porte de estupefacientes (26).
La edil de la Comuna San José Claudia Helena Muñoz se queja de lo poco que hace la UPV y dice que las acciones con habitantes de calle las ejecutan programas como el de fray Juan Torres. "San José es la residencia de estos habitantes. Los andenes están ocupados durante el día, cuando ellos duermen; en la noche salen a consumir droga en las esquinas y las usan como sanitarios. Queman basuras y se roban las tapas de los servicios públicos".
José Manuel Varela, comerciante del Cable hace 14 años, indica que como este sector se volvió un Centro ampliado, hasta allí llegan los habitantes de calle a obtener su sustento en el manejo de residuos y la limosna. "Seguimos teniendo el mismo CAI de hace 15 años, con tres policías permanentes. Gran parte de los casos que atienden, están relacionados con habitantes de calle y no pueden atender otras cosas".
Heriberto Álvarez González es habitante de calle y usuario de la UPV. Consumió droga durante 35 años y lleva 25 durmiendo en la calle. Se fue de la casa a los 12, por violencia de su familia. Aprendió a robar, a consumir vicio. "Comencé con la marihuana y luego conocí el bazuco. He caído en la cárcel unas 15 veces, todas por hurto. Recibí capacitaciones con el Sena, pero por el vicio perdí todo. Me tocó ver a otro durmiendo y que le prendían candela en un cambuche. Lo más duro de la calle es el peligro". Dice que ya se cansó de tanta droga, lo enfermó, y su hermana lo ayudó a pararse.
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