SUSANA SAMHAN
EFE | LA PATRIA | WASHINGTON
El presidente de EE.UU., Donald Trump, sorprendió ayer a propios y extraños al poner sobre la mesa un plan de paz para Oriente Medio desempolvando la vieja solución de dos Estados, uno israelí y otro palestino, que parecía ya descartada y que apuesta por un modelo para Palestina poco viable.
El texto sostiene una "visión" que "quiere lograr un reconocimiento mutuo del Estado de Israel como una nación-Estado para el pueblo judío y el futuro Estado de Palestina como el Estado-nación del pueblo palestino, con los mismos derechos civiles para todos los ciudadanos".
Pese a esta declaración de intenciones, el experto de la Universidad George Washington Nizar Farsakh, que fuera asesor del ex primer ministro palestino Salam Fayad y miembro en el pasado del equipo negociador, señaló que cuando se lee el plan "si se compara con la postura palestina publicada en la página web del Departamento de Estado es exactamente lo opuesto a lo que los palestinos piden".
La hoja de ruta estipula, entre otros, que Jerusalén es la capital del Estado de Israel y que partes del extrarradio nororiental de la ciudad constituirán la futura capital del Estado palestino, además de hacer un nuevo trazado de fronteras por el que adjudica a los israelíes el control del valle del Jordán.
El experto en geopolítica y presidente del Grupo Eurasia, Ian Bremmer, afirmó que "la gran sorpresa" de la iniciativa es que se trata de una solución de dos Estados, en la que "Trump se las ha arreglado para que (Benjamin) Netanyahu y (Beny) Gantz acepten la creación de un Estado palestino independiente y soberano, con la capital en las afueras de Jerusalén Este".
"También se han comprometido a una suspensión por cuatro años de la expansión de las fronteras de los asentamientos actuales en zonas de Cisjordania enmarcadas dentro del Estado de Palestina", indicó Bremmer, quien agregó que existe la promesa de inversiones por valor de 28.000 millones de dólares en Palestina en los próximos 10 años si aceptan el acuerdo.
Un plan difícil de aplicar
Sin embargo, Farsakh se mostró incrédulo acerca de la aplicación de esta propuesta: "No sé cómo se podría implementar, los palestinos no van a dejar que se aplique, ya que ofrece una situación (en Cisjordania) con áreas bajo control palestino que no son más que una prisión al aire libre".
El experto palestino se refería al mapa que propone la Casa Blanca por el que el Estado palestino quedaría fragmentado y completamente rodeado por Israel, excepto la frontera sur de la franja de Gaza, limítrofe con Egipto, y con asentamientos israelíes en el interior de Cisjordania.
Un punto de vista diferente manifestó el director del laboratorio de ideas Washington Institute for Near East Policy, Robert Satloff, quien en un hilo de tuits felicitaba a los autores del plan "por inyectar algo de realismo a las visiones convencionales de este conflicto".
"Es realista que el río Jordán sea la barrera de seguridad de Israel -dijo Satloff-. Es realista para cientos de miles de israelíes en Cisjordania que no tengan que ser forzados a reasentarse".
Negociaciones inciertas
Aun así, reconoció que "el plan está fuertemente inclinado hacia las aspiraciones del Gobierno israelí y condiciona beneficios para los palestinos a una larga lista de requerimientos sobre los que Israel juzga".
Y expresó sus dudas acerca de lo que podrían suponer unas hipotéticas negociaciones entre palestinos e israelíes al ser el plan tan detallado.
Para Farsakh, los palestinos no van a aceptar un diálogo en un proceso en el que EE.UU. medie, porque "EE.UU. adoptó una postura en la que reconoce a Jerusalén como capital de Israel y niega los derechos de los refugiados palestinos".
"Hasta que EE.UU. no cambie de postura sobre esos temas los palestinos no van a considerar a EE.UU. como su mediador", indicó.
Anuncio de Trump une a palestinos
Las facciones palestinas, como ya habían anunciado, rechazaron sin paliativos la propuesta de paz de EE.UU.
El presidente palestino, Mahmud Abás, describió el plan como "la bofetada del siglo" y, apostó por avanzar en la reconciliación de las facciones y la celebración de elecciones en Gaza, Cisjordania y "el corazón de Jerusalén", cuya parte oriental permanece ocupada por Israel desde 1967.
El movimiento islamista Hamás, que controla Gaza y está enfrentado con el nacionalista Al Fatah, de Abás, que gobierna en Cisjordania, participó ayer en una reunión de urgencia del liderazgo palestino en Ramala, en lo que pretendió ser una muestra de unidad.
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