ALBERTO MASEGOSA
EFE | LA PATRIA | BANGKOK
Muchas hipótesis, pero ninguna certeza circulaban ayer en Bangkok sobre la autoría de la mayor matanza terrorista de que se tiene registro en la capital tailandesa, donde el lunes dos bombas segaron la vida al menos a 20 personas.
Fuentes del Gobierno militar dejaron caer en declaraciones a medios locales la versión de una pista uigur en la masacre, pero en círculos políticos y académicos no se descarta la posibilidad de que los atentados respondan a disputas estrictamente domésticas.
Las autoridades buscan a un joven que fue grabado por una cámara de seguridad poco antes de las explosiones.
En las imágenes, el sospechoso, con aspecto asiático, se acerca cargado con una mochila al escenario del ataque, la céntrica intersección de Ratchaprasong, donde se encuentra un templo de culto hindú y budista junto a hoteles de lujo y complejos comerciales.
La televisión estatal Thai PBS publicó ayer en su página web que las fuentes de seguridad consideran a ese joven el principal sospechoso.
El canal cita como fuente al general Udomdej Sirabut, viceministro de Defensa, y apunta que la matanza fue "en venganza por una reciente operación de las autoridades", en presunta alusión al envío forzoso en julio de un centenar de musulmanes uigures a China.
Dos ciudadanos chinos eran las dos únicas víctimas mortales extranjeras que figuraban el martes en la lista provisional de personas que perdieron la vida por las explosiones.
Según fuentes diplomáticas, la mayoría de los foráneos heridos, 28 de un total de 123, también son de nacionalidad china.
Sospechas
Sin desechar la pista uigur, el académico y político Kriengsak Chareonwongsak apuntó, sin embargo, que los atentados se centren en la situación interna del país.
"Es posible que hayan sido los uigures, pero en ese caso deberían reivindicar el ataque, lo que hasta ahora no han hecho", dijo.
El político y economista tampoco cree la versión barajada por medios locales de una eventual autoría de la guerrilla de activistas musulmanes que opera en el sur de Tailandia, pero que nunca han llevado sus acciones armadas fuera de la región meridional. "Tampoco creo que hayan sido ellos ", anotó.
"Creo que más bien ha sido un asunto domestico", insistió Kringsak, profesor de la Universidad de Harvard, exparlamentario y que entre otro cargos ha sido asesor del exprimer ministro Chavalit Yongchaiyudh, un general que ocupó el poder a fines de los ochenta.
"Lo seguro es que se ha pretendido desestabilizar el Gobierno y generar un gran impacto tanto nacional como internacional", subrayó Kringsak.
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Contexto
Los atentados se producen en un momento de incertidumbre sobre el futuro político del país, que desde la década pasada arrastra una crisis institucional cuyo último episodio fue el golpe de Estado militar de mayo del 2014, tras meses de protestas callejeras.
También coinciden con filtraciones de que el hermano del primer ministro Prayut Chanocha, el asimismo general Preecha Chanocha, va a ser nombrado nuevo comandante en jefe del Ejército, lo que ha causado malestar en sectores de la cúpula castrense.
El Gobierno militar ha prometido convocar el próximo año elecciones generales para devolver el poder a los civiles.
El calendario de la transición sigue, no obstante, en el aire.
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