ALBERT TRAVER
EFE | LA PATRIA | AUSTIN
Un jurado de Texas condenó a cadena perpetua al exmarine Eddie Routh por los asesinatos de Chris Kyle, el francotirador cuya autobiografía inspiró la película El Francotirador, y de su amigo Chad Littlefield, ocurridos el 2 de febrero del 2013.
Routh, que sirvió en Irak primero y después en Haití, escuchó impasible el veredicto leído por el juez estatal Jason Cashon al término de un proceso que duró dos semanas y en el que el exmarine se declaró no culpable al argumentar demencia.
La defensa intentó demostrar que el paso por el Cuerpo de Marines causó a Routh un daño psicológico evidente en forma de esquizofrenia y estrés postraumático que le provocaron delirios como los que supuestamente sufrió el día de los crímenes.
No fue suficiente. El jurado formado por diez mujeres y dos hombres del condado de Erath, en el corazón de Texas, tardó poco más de dos horas y media -tras nueve maratonianas jornadas de juicio por el que pasaron decenas de testigos- para declararlo culpable.
Routh fue así condenado automáticamente a cadena perpetua ya que la acusación había renunciado de inicio a pedir la pena de muerte.
Tras la lectura del veredicto, los familiares de Littlefield se dirigieron al condenado. Su cuñado, Jerry Richardson, dijo: "Arrebataste la vida de dos héroes, dos hombres que trataron de ser tus amigos. Te has convertido en una vergüenza nacional".
También lo hizo Donn Littlefield, su padre: "Confesaste que ni siquiera sabías su nombre cuando lo asesinaste brutalmente. Ahora tienes el resto de tu desperdiciada vida, todos y cada uno de sus días, para recordarlo. Permíteme: Su nombre era Chad Littlefield".
Coincidencia
El proceso coincidió con el éxito en las pantallas de El Francotirador, la cinta inspirada en las memorias de Kyle y dirigida por Clint Eastwood que el domingo compitió por seis Óscar, entre ellos el de mejor película y el de mejor actor para Bradley Cooper, aunque finalmente tan solo se erigió con el premio a mejor montaje de sonido.
Sobre la alfombra roja de Los Ángeles desfiló Taya Kyle, la viuda del francotirador, que no se ha perdido una sola sesión del juicio y cuyas lágrimas sobre el estrado conmovieron al país.
Kyle sirvió en la Navy SEAL, la unidad de élite de la Armada estadounidense, durante la ocupación de Irak.
Ya de vuelta a Texas, Kyle se dedicaba a ayudar a veteranos de guerra que, como él, sufrían problemas mentales y con ese objetivo se llevó a Routh al campo de tiro donde perdió la vida.
Antes de morir había escrito las memorias que Eastwood llevó a la gran pantalla. Pero no fue hasta ayer, en un pequeño juzgado de la Texas rural, donde se escribió el final de El Francotirador.
Chris Kyle era reconocido como el francotirador más letal de la historia de Estados Unidos, con 160 muertes confirmadas a sus espaldas, aunque él aseguraba que fueron 250.
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