
COLPRENSA | LA PATRIA | Bogotá
En las últimas semanas en Bogotá, la guerrilla de las Farc recurrió a desmovilizados integrantes del proceso de resocialización, para que le realizaran las tareas necesarias para planear o consumar sus golpes terroristas.
Fue capturado, por ejemplo, al sur de Bogotá, Miguel Ángel Salazar Ruiz. El desmovilizado el 31 de julio de 2009, del frente 21 de las Farc, fue capturado con ocho kilos del explosivo pentolita, 24 metros de cordón detonante, dos detonadores eléctricos, dos pilas de nueve voltios y un celular.
Igualmente, el desmovilizado del frente Séptimo de la Farc Jesús Antonio Monroy Álvarez fue asegurado por su presunta participación en la instalación de un carro bomba en cercanías de la Policía Metropolitana de Bogotá. Al parecer, experto en explosivos, aceptó los cargos por fabricación, transporte y porte ilegal de armas de fuego y explosivos.
De acuerdo con el analista Alfredo Rangel, si bien no hay una estadística certera, se estima que “entre un 10 y un 20 por ciento de los desmovilizados son reincidentes y vuelven a ser ocupados por algún grupo ilegal”.
Además de ser reincidentes, también pueden ser infiltrados: falsos desmovilizados que terminan pasando datos a la guerrilla sobre el programa de desmovilización o simplemente, dice Rangel, arrepentidos de la decisión de dejar las armas.
Con los recientes hechos en Bogotá, el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), Jorge Restrepo, estima que se trata de personas que pueden actuar con una mezcla de convencimiento ideológico, pero también por amenazas a sus familias: “Hay que recordar que las personas que hacen procesos de reincorporación pueden llegar a estar siendo objeto de amenazas de la guerrilla de la que hicieron parte”.
Estos hechos llevaron a que la Agencia Colombiana para la Reintegración /ACR) anunciara que serán excluidos del programa todos aquellos desmovilizados que incurran en actos ilegales de cualquier índole, sin posibilidad de regresar. “Las actividades delictivas de desmovilizados en proceso de reintegración estigmatizan, segregan y excluyen a muchos desmovilizados en proceso de reintegración que buscan genuinamente una segunda oportunidad en la vida civil y la legalidad”, señaló la ACR.
Eso sí, mientras la Agencia hizo un llamado a la sociedad para que estos actos no empañen el trabajo de muchos desmovilizados, Rangel considera que es hora de perfeccionar las etapas del proceso para evitar que las Farc logren una infiltración: “Hay que ser más exigentes con las indagatorias, con el fin de constatar que realmente sí son desmovilizados y que tienen una intención de abandonar las armas y no estar de paso, y al servicio de los grupos armados”
Ahora bien, con hechos como el atentando contra el exministro del Interior, Fernando Londoño, perpetrado al parecer por integrantes de la ºcolumna móvil Teófilo Forero Castro, las Farc evidenciaron su capacidad para innovar y, con esto, de aumentar la percepción de inseguridad de la ciudadanía.
No obstante, la Policía considera que los hechos que se han producido en Bogotá no hacen parte de una escalada a nivel nacional, sino que son una seguidilla de eventos: “No estamos encontrando hechos similares que indiquen que es una tendencia nacional, no. No la tenemos”, dijo a Colprensa el director de Seguridad Ciudadana de la Policía, general Rodolfo Palomino.
Coincidió en ese aspecto Restrepo, quien estima que no estamos frente a una reestructuración de la presencia de las Farc a nivel urbano. “No hay mucha diferencia con el pasado, creo que no son nuevas redes de reclutamiento, no son nuevas redes de logística o abastecimiento. Se trata de la misma táctica que han tenido en el pasado de buscar establecer células de carácter terrorista en las ciudades para ejecutar atentados con explosivos, usualmente dirigidos contra la Fuerza Pública”.
Es un proceso judicial interinstitucional que lleva tiempo. Se trata de analizar testimonios de capturados, de los desmovilizados, hacer análisis de inteligencia y seguimientos para dar con los integrantes de las redes de apoyo de las Farc.
De esta forma se pudo concretar, por ejemplo, la captura el viernes pasado de 10 personas que pertenecerían a las redes de apoyo del Frente 51 de las Farc en los municipios de Cabrera y Venencia (Cundinamarca). Todos fueron judicializados por los delitos de rebelión, terrorismo, porte de armas y porte de explosivos.
Es uno de los objetivos centrales de las Fuerzas Armadas, pues los apoyos logísticos de la guerrilla de las Farc son un engranaje más importante aún que la misma estructura armada. Vestidos de civil, generalmente vinculados a la guerrilla ideológicamente, pero también por amenazas, intimidación y falta de presencia institucional, son quienes proporcionan la información vital para que la guerrilla pueda planear y ejecutar golpes.
“De alguna manera tienen afinidad con la guerrilla; en las áreas en donde pretende delinquir la estructura armada, no lo puede hacer sin el apoyo de alguien que afuera, de civil, les proporcione la inteligencia, la logística, la comida, el lugar para descansar, para recuperarse”, señaló el comandante de la Décima Tercera Brigada, general Gabriel Hernando Pinilla Franco.
Los últimos 10 detenidos en sitios ubicados apenas a unas horas de Bogotá estarían encargados de permitir la recuperación de los heridos y enfermos.
Las milicias de las Farc se encargan también de la consecución de medicamentos, armas y explosivos para atentar contra la fuerza pública en todo el país y suelen ser quienes resultan detenidos por trasladar esos materiales de guerra. Incluso, a veces, se dedican a instalar trampas mortales en contra de las tropas.
Ahora bien, a pesar de la cercanía con Bogotá, el general Pinilla asevera que no hay una intención de las Farc de volver a ocupar Cundinamarca, sino más bien de lucrarse con actividades en el departamento: “El propósito es el de financiarse, el de extorsionar y obtener recursos. Todas esas cuadrillas se han volcado hacia la obtención de recursos, mediante la extorsión y, más que todo, el abigeato”.
Y dijo que aunque supuestamente existen planes para regresar a Bogotá, no se evidencia uno de hacerlo a través de Cundinamarca, sino unas actividades más extorsivas en la región.
Apoya esta versión el analista Restrepo, quien considera que los últimos hechos sucedidos en Bogotá son una muestra de creatividad de las Farc de la que debe estar pendiente la Fuerza Pública, para evitar, aunque no la reconozcan, una escalada a nivel nacional.
“Eso lo que muestra es que las Farc van a seguir intentando por medios creativos llegar a las ciudades. Siempre he mostrado alguna sorpresa por que no hubieran hecho más terrorismo en los últimos cuatro años y eso indica que la Policía Nacional, en particular, y los organismos de inteligencia militar, en general, han sido muy exitosos en prevenir y en neutralizar esos riesgos de terrorismo urbano. Esa es una victoria silenciosa”, estimó.
Por otro lado, los analistas dicen que las Farc son conscientes del impacto que genera un hecho criminal en Bogotá y por eso, ese terrorismo desestabilizador y que favorece intereses podría presentarse en las principales capitales del país: “Bogotá es un objetivo primordial para el terrorismo, no solo de las Farc sino de otras formas, incluso uno no puede descartar que personas con cierta afinidad con las Farc, pero que no están controladas por la guerrilla puedan llegar a hacerlo en Medellín y en Cali”, precisó al respecto Restrepo.
Las redes de apoyo de las Farc se dedican primordialmente a abastecer a las estructuras armadas, cosa distinta es la infiltración que realizan en las universidades para tener apoyo ideológico.
Los organismos de inteligencia tienen determinado que las Farc, desde el Movimiento Bolivariano Nueva Colombia, creado por alias ‘Alfonso Cano’, y del partido comunista clandestino, PC3, crearon una plataforma denominada ‘encapucharte’ para infiltrar las universidades.
Según los organismos de inteligencia, se trata de redes organizadas conformadas por varios colectivos en, al menos, 11 universidades públicas, que utilizan la web para comunicarse y cuya dirección está a cargo del guerrillero Carlos Antonio Lozada. Entre sus intenciones identificadas está ampararse en protestas legítimas para generar alteraciones de orden público.
Las autoridades identifican esos grupos que supuestamente están infiltrados por las Farc por los logos que utilizan públicamente, como por ejemplo los ojos de una imagen del libertador, Simón Bolívar, entre otros, que son identificables en sus respectivas páginas electrónicas.
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