
ADRIANA OSORIO
LA PATRIA|MANIZALES
Para algunos las antigüedades son como un cariño verdadero del que habla la canción: ni se compran ni se venden. Sin embargo, Jhon Harold Mejía, Arturo Sánchez y José Ariosto Salazar, vendedores de elementos antiguos en Manizales, tienen clientes que los conocen desde hace años.
La clave para los tres es saber quiénes los pueden proveer, por lo que la tarea consiste en buscar de pueblo en pueblo y también darse a conocer. De todas, formas, José Ariosto reconoce que el negocio ya no da tanto como antes, sobre todo en la Galería de la ciudad, donde tiene su local.
Asegura que aunque levantó a sus dos hijos con la venta de antigüedades, ahora no le daría para pagar arriendo, servicios, comida y transporte. "Antes la Galería era lo mejor, los ricos bajaban y compraban mucho. Ahora les da miedo venir, entonces se vende pero no mucho. La ventaja es que hoy en día vivo con un hijo. Ellos han sido muy agradecidos pues los saqué adelante, pero esto no da mucho ya", relata el señor, quien está en el puesto 84 del pabellón de corretajes, en la entrada ubicada diagonal al supermercado Olímpica.
En un espacio de tres por dos metros guarda camas desarmadas, lámparas, candelabros, fruteros, marcos, entre otros elementos. Relata que empezó en el oficio hace 60 años, luego de tener una chatarrería en el mismo sector. Algunas de las antigüedades las consiguió en ese negocio, al que llegaban elementos de bronce o hierro que las familias dejaban. Con lo que tenía empezó a recorrer las calles de la ciudad, pero se cansó de que los funcionarios de Espacio Público lo movieran de todos los sitios y se ubicó de nuevo en un local. El problema llegó cuando viajó a Villavicencio hace unos 10 años para aprovechar el mercado de ese municipio y le robaron toda la mercancía que llevaba en un camión.
No tuvo más salida que empezar de nuevo. Ahora vende entre dos y tres veces al mes, pero cada cinco meses llegan coleccionistas o clientes de Medellín o Bogotá, con el fin de tener un nuevo elemento decorativo en sus casas y fincas. "Se vende de vez en cuando, pero cuando la gente compra, se lleva varias cosas entonces así uno se mantiene".
Entre lo artículos más apetecido por los clientes de José Ariosto están los fruteros y candelabros en bronce, además de figuras de animales para decoración y lámparas. Dice que ya no se dedicará a nada más porque es lo que sabe hacer, y resalta que para él es importante cuando suben a la Plaza de Bolívar, pues así muchos ciudadanos los conocen y le compran.
Más variedad
Cinco años lleva Arturo Sánchez con su venta de elementos antiguos. A su negocio, también ubicado en la Galería, llegan clientes de Santa Rosa, Pereira, Aguadas, entre otros municipios de la región.
Su reciente adquisición fueron cuatro candados de casas, que según le dijo su proveedor, eran de viviendas en Aguadas, en el norte de Caldas. Cada uno lo vende a $150 mil.
Este comerciante asegura que la venta es buena en Manizales, pues existen varios coleccionistas. "Hay días que no se vende nada, como hay otros que llegan varias personas. Para esto están los clientes, no a todo el mundo le gustan las cosas viejas, pero por ejemplo hay un señor que tiene muchísimas cosas y sigue comprando para coleccionar".
Dice que entre las reliquias que más les llaman la atención a los clientes están las pailas en cobre, los radios de madera, las caperuzas (lámparas de mano), las jarras de cobre y las tasas de esmalte, que es lo más barato, a unos $10 mil. Lo más costoso son las pailas, en unos $180 mil y las caperuzas, dependiendo de la marca. También tiene planchas a gasolina en unos $70 mil.
A pesar de su gusto por las antigüedades, Arturo dice que no le da para vivir, pues las ventas no son constantes. Él se dedica a la actividad por afición y vive de la pensión que logró hace dos años.
Piensa en montar local
Desde la entrada hasta el sótano de la casa de Jhon Harold Mejía Vasco hay juguetes, radios, planchas, triciclos, colecciones de accesorios, teléfonos, televisores y decenas de reliquias, unas más viejas que otras, pero todas ya salieron del mercado.
Jhon Harold colecciona y vende elementos viejos hace dos años, luego de que se pensionó por enfermedad. Dice que aunque solo vende lo que tiene repetido o no le gusta mucho, piensa en establecer una compraventa de antigüedades, pues Manizales es de las pocas ciudades que no tiene un mercado de pulgas.
Por esto, utiliza las redes sociales para darse a conocer, y a su casa, en el barrio Santos, llegan personas de Medellín y Bogotá buscando reliquias. "Uno siempre piensa que ciertas cosas no se venden, pero para todo hay clientes. Me acaba de llamar un señor de Medellín para que le guarde canecas de leche. Las organizan y las ponen para adornar fincas, apartamentos o bares", relata.
Dice que en este momento el negocio se mueve más, gracias a la moda retro y vintage, en las que se usan prendas o accesorios de hace al menos 20 años.
Jhon Harold cuenta que los más caro que ha vendido son los gramófonos y radios antiguos, pero en el momento espera recuperar una rockola de 1950, fabricada en Estados Unidos, para discos de 78 revoluciones.
Al preguntarle cómo determinan el precio de algo que la gente dejó de usar por ser viejo, dice que su oficio requiere investigación, pues el costo depende del estado y de la antigüedad de cada elemento.
Para escoger
Estos son algunos precios de las antigüedades que venden Arturo Sánchez, José Ariosto Salazar y Jhon Harold Mejía:
* Estribos $300 mil
* Cama de hierro con baño de bronce: $800 mil
* Escudos: $15 mil
* Tazas de esmalte: $10 mil
* Camión de juguete de los años 70: $250 mil
* Rockola: $10 millones
* Radio: le ofrecieron hasta un millón de pesos, pero no está a la venta.
27 negocios de venta de antigüedades y segundas están registrados y con renovación de matrícula en la Cámara de Comercio de Manizales, entre el 2012 y el 2015.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015