
Lina Moreno
LA PATRIA | MANIZALES
Hace 15 años Julián Jurado era patrullero de la Policía. Amaba patear balones, le gustaba el fútbol, jugaba en la Escuela de Carabineros y hasta llegó a integrar la Selección Caldas de Microfútbol.
En su servicio en 1996, en Florencia (Caquetá), la vida le cambió cuando sufrió "una lesión con arma de fuego". Perdió la movilidad en la pierna derecha y debió pasar dos años en una silla de ruedas.
Julián continúa siendo monopléjico, su pierna sigue inerte, pero ya no necesita la silla de ruedas todo el tiempo. Tampoco juega ninguno de esos deportes que le apasionaban. Sin embargo, hoy es uno de los 12 colombianos que integran la Selección Colombia de Baloncesto en Silla de Ruedas, que competirá en los Juegos Parapanamericanos de Toronto (Canadá). Además, es uno de los tres caldenses que se encuentran en suelo canadiense para las justas, que tuvieron ayer la inauguración e irán hasta el próximo sábado.
Animados
Representar a Colombia es un placer para cualquier deportista. Cuando el esfuerzo es mayor por condiciones como la discapacidad, llevar el nombre del país a unos Juegos Panamericanos se convierte en todo un honor. Así lo ven Julián, Héctor Castañeda y Víctor Ramírez, quienes aportan por Caldas en el certamen que reúne a aquellos que sufren algún tipo de limitación.
Héctor actuará en tenis de mesa en silla de ruedas, y Víctor, en voleibol sentado. El común denominador en los tres es el deseo de desempeñar un buen papel y, ojalá, aportar en el medallero del país en las justas.
Experiencia al por mayor
El pasado 30 de julio, Julián Andrés Jurado alcanzó uno de sus objetivos en el plano profesional. Se graduó de enfermero en la Universidad Católica de Manizales. Pidió permiso para venir a la ceremonia y se perdió la entrega de la bandera por parte del presidente Juan Manuel Santos.
El manizaleño siempre ha sabido priorizar y cumplirle a todo. A pesar de vivir en la capital caldense y prepararse muchas veces en Bogotá, hoy cumplió otra meta, pero en el ámbito deportivo: está en Toronto para competir de nuevo en unos Juegos Parapanamericanos.
A pesar de que ya vivió la experiencia en Mar de Plata (Argentina), en 2003, a sus 34 años parece un niño pequeño y le brillan los ojos de pensar en el primer juego, que será mañana frente al quinteto representante de Estados Unidos. “Uno no va a Parapanamericanos cada ocho días, entonces estoy muy feliz. Amo mi ciudad, mi tierra y me siento muy orgulloso de llevar la bandera de mi país”, dijo el deportista que durante ocho años fue taxista.
Después de tanta fiebre por los arcos, los remates al arco y los goles, Julián hoy es un enamorado de los aros, los lanzamientos y las cestas.
El cambio lo dio después de quedar monopléjico y recibir la invitación del Club Deportivo Las Águilas, con el que comenzó a competir en el 2003. De ahí en adelante sumó un listado completo: participó en los Juegos Nacionales 2004, ganó el oro en los Parapanamericanos Juveniles en Venezuela 2005, estuvo en la Copa América Canadá 2008, fue plata en el Suramericano de Uruguay 2010 y el año pasado ganó bronce en el Suramericano de Chile, entre otros.
Julián buscará con su equipo dar la pelea ante rivales complicados. Además del conjunto norteamericano, Colombia enfrentará a Brasil y Puerto Rico.
Él, como sus compañeros, espera el respaldo del país y el apoyo de las administraciones, pues, como concluye, “somos deportistas de alto rendimiento, solo que yo lo hago en una silla de ruedas”.
Así se juega
En baloncesto en silla de ruedas actúan deportistas con diferentes discapacidades como amputados, parapléjicos o con poliomelitis. Cada uno recibe una puntuación de 1 a 4,5. A mayor discapacidad, menor puntuación. Julián es categoría 4. Los cinco jugadores en cancha deben sumar 14 puntos. Pasarse de puntos le da técnico al equipo.
Las sillas son en aluminio, las ruedas son de patín en goma y el costo puede ser de $3,5 millones.
El aro está a la misma altura, igual que la distancia de las líneas de tres puntos y de tiro libre.
La altura de la persona sentada al piso es de 58 centímetros.
El número uno
La vida de Héctor también cambió en el 2001. Un accidente laboral cuando trabajaba en la Chec lo dejó en silla de ruedas para el resto de su vida. El diagnóstico fue trauma raqueomedular con ruptura total de médula espinal. En otras palabras, paraplejia.
Héctor solo recuerda que la empresa le brindó todo el apoyo para su recuperación. Después de jugar aficionadamente tenis de mesa y disputar juegos empresariales en la ciudad, pasó a la práctica de baloncesto en silla de ruedas, pero, al revés de Julián, lo invitaron a medírsele a las raquetas y el ping pong. Desde ahí, esta disciplina se convirtió en su estilo de vida.
Juiciosamente entrena todos los días. Desafortunadamente no encontró el respaldo que esperaba en Caldas y decidió buscar apoyo por otro lado. Lo encontró en la Liga Vallecaucana, para la que compite actualmente. A pesar de eso, admite que es este departamento el que lleva en su alma y a cualquier competencia a la que asiste. “Me mueve ante todo el amor por mi departamento, mi ciudad. Ahí es donde entreno, donde vivo, donde tengo mis compañeros. Lo único que necesito es voluntad administrativa”, aclara.
Héctor es el número uno en el ranking nacional, a pesar de que fue segundo en los Paranacionales de Cúcuta en el 2012. Su entrenamiento ha sido al lado de Sandra Milena Henao, con quien vive agradecido. "Es a la que le debo todo lo que soy. Ella es la que me anima y me impulsa".
A sus 43 años, Héctor ve su constancia premiada con la convocatoria a integrar el equipo colombiano.
Por Colombia, todo
Víctor Ramírez ya sabe lo que es poner la cara por el país. Lo ha hecho por mucho tiempo y en esa lucha, en un combate en la vereda Las Rosas del municipio de Uribe (Meta), perdió el pie izquierdo .
En julio del 2009 le amputaron la pierna y, después de jugar fútbol con ambas piernas, pasó al voleibol sentado, según él, por casualidad.
Víctor compite por la Fuerzas Armadas, pero hoy es un colombiano, un caldense que tiene el objetivo muy claro: "La expectativa es traernos el bronce", dice. Y es que ya estuvo en unas justas de este calibre. Integró el seleccionado nacional que participó en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara (México) 2011, donde se ubicó en el cuarto lugar.
Se declara uno de los pioneros de la disciplina en el país que, según él, solo lleva seis años. En Toronto el equipo colombiano se enfrentará a Estados Unidos, Costa Rica, México, Brasil y Canadá.
"La responsabilidad es muy grande porque estamos representando al país, nuestras familias y nuestra ciudad", concluye este manizaleño que sigue poniendo la cara por Colombia, pero ahora su campo de batalla es la cancha.
Las justas
Los Juegos Parapanamericanos se realizarán hasta el próximo sábado y tienen 16 disciplinas en acción.
Colombia ha competido en todas las ediciones, excepto en dos, Chicago 1959 y San Pablo 1963. Con 412 medallas (81 de oro, 133 de plata y 198 de bronce) ocupa actualmente el octavo puesto en el medallero histórico de los Juegos.
En su historia, se ha destacado en ciclismo (55 medallas) y levantamiento de pesas (54 medallas).
Su mejor desempeño fue en Guadalajara 2011, cuando el país ganó 84 medallas, 24 de ellas de oro.
Colombia fue sede de los Juegos Panamericanos en 1971 en Cali.
Atletismo, baloncesto en silla de ruedas, boccia, ciclismo de pista y de ruta, fútbol 5 y 7, goalball, judo, levantamiento de pesas, natación, rugby en silla de ruedas, tenis de mesa, tenis en silla de ruedas, tiro con arco y voleibol sentado son las disciplinas en acción.
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