Si en la cancha los jugadores de fútbol americano luchan codo a codo para hacer la diferencia, afuera la estrategia continúa para lidiar con las dificultades que aparecen.
"Es un esfuerzo de cada jugador y de las familias. Encontrar gente que le apasione un deporte de estrategia y choque no es fácil", dice el defensa Sebastián Valencia.
Y el objetivo trazado desde principio de año se cumplió. "El técnico nos dijo que si asumíamos la responsabilidad nos llevaría a la final", comenta Alejandro Serna.
Toros, el equipo manizaleño de fútbol americano, buscará hoy redondear una faena para ratificar su buen momento en el Torneo Nacional. A las 5:00 p.m. en la cancha sintética Luis Fernando Montoya enfrentará en la final a Pumas, de Bogotá, que ha sido dos veces campeón.
"La clave es salir con todo y pensar que no hemos ganado nada. A ellos los enfrentamos en Bogotá este año y les ganamos cómodamente 51-6", explica Valencia.
Se ganan su espacio
Será la primera vez que Toros dispute el título después de cinco años de participación en el Torneo Nacional. Podría decirse que un conjunto 'chico', conformado en su mayoría por universitarios, se le metió a los grandes en la instancia definitiva, pues normalmente paisas y rolos animan el campeonato.
"Este año es la primera vez que los equipos juegan en forma, pues todos tenemos la indumentaria. Ha sido un trabajo desinteresado y de mucho compromiso porque entrenamos en escenarios con poca iluminación y que no son apropiados para este deporte", señala el entrenador de Toros, el mexicano Jaime Mejía, que hace 13 años vive en la ciudad y desde pequeño practicó el fútbol americano, una disciplina netamente gringa.
Empezó como pasatiempo
La idea de conformar un equipo de fútbol americano en una ciudad pequeña salió de los salones de clase. Hace cincos años varios jóvenes, entre ellos Mauricio Alba, que salió del colegio Lans, fue citado al Bosque Popular El Prado para que lo practicaran. Allí se reunieron algunos gomosos de este deporte y comenzaron a motivarse para formar un equipo.
"Nos enteramos de que en Colombia había una federación que reunía a varios equipos. Hemos sido pocos, solo en el 2010 contamos 60 integrantes, pero ahora el grupo oscila entre 25 y 30 personas", aclaró Sebastián Flórez.
Mauricio Alba, otro de los fundadores y el mariscal del equipo -que sería el 10 en fútbol- se declara en banca rota por el sentido de pertenencia que tiene. Él es uno de los siete integrantes que tienen la indumentaria propia, la cual costó entre 800 mil y 1 millón pesos, contando casco, pechera, guayos, entre otros. Como es un deporte que apenas despega en la ciudad, Toros no cuenta con ningún patrocinio. Los recursos para los desplazamientos salen de los jugadores y de sus familias. Sus integrantes también venden manillas, gorras y salpicón.
"Lo que recibo de plata es para el club, pero no me importa. Me encanta el deporte y trato de involucrar a mi familia. Por ejemplo mi mamá viaja con nosotros".
Toros tratará hoy de hacer una faena completa para tener un año perfecto en lo deportivo. El equipo ganó siete partidos y solo perdió uno con Hunters, de Medellín. A Pumas espera repetirle la dosis.
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