Efraim Osorio


Al arma del padre Ismael Piñón, en artículo para la revista Iglesia Sin Fronteras sobre Cartagena de Indias (No. 363 de marzo de 2013), se le zafó un piñón cuando disparó la siguiente frase: "Uno de los pecados históricos más vergonzantes de los últimos cinco siglos: la trata de los negros". En la época de san Vicente de Paúl, a los miembros de las familias nobles venidas a menos, los llamaban ‘pobres vergonzantes’, porque, a pesar de sus carencias y estrecheces, les daba vergüenza acudir a la caridad pública. El Padre de los Pobres se hizo cargo de ellos. Hoy en día, aquí en nuestra parcela y, seguramente, en muchas otras, hay también ‘pobres vergonzantes’, quienes, no obstante sus necesidades y penurias, siguen aparentando bonanza, y reciben anónimamente ayudas de personas desinteresadas y caritativas. Este exordio para decirle al padre Ismael que ese pecado histórico cometido contra los negros de Cartagena de Indias no es ‘vergonzante’, sino ‘vergonzoso’, adjetivo que significa "que causa vergüenza", o ‘pena’, como decimos nosotros. Mucha pena, padre. Además, me parece, la presencia del artículo determinado le cambia el sentido a la expresión ‘trata de negros’, porque de sujetos pasivos los convierte en activos, puesto que ‘trata’, término utilizado especialmente en esa expresión y en ‘trata de blancas’, significa "tráfico o comercio". Y, así, si uno dice ‘el tráfico de los negros’, puede expresar que ‘los negros trafican’ o que ‘los negros son víctimas del tráfico’, lo que se dilucidaría por el contexto. Razón por la cual es aconsejable usar siempre las expresiones consagradas, ‘trata de negros’ y ‘trata de blancas’, para que todos entendamos y, de este modo, nos contentemos.
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El señor Cristóbal Trujillo les presentó a sus lectores el neologismo ‘aptitudinal’ en la siguiente frase: "…de ahí, que sus padres le patrocinan todo ese florecer aptitudinal…" (LA PATRIA, 19/4/2013). La palabreja esta no se encuentra en ninguno de los diccionarios. ¿En Google? Es posible, pero no confiable, porque este milagroso buscador recibe información de cualquiera, sin ningún criterio y sin sometimiento al análisis de conocedores. Y no se halla en los diccionarios, ya que es prácticamente imposible que en ellos estén todas las palabras que, por su construcción, pueden considerarse castizas, que es el caso del adjetivo ‘aptitudinal’. En efecto, la desinencia ‘-al’ le da a la palabra formada el sentido de "relación con el elemento básico", en esta circunstancia, ‘aptitud’. Los vocablos ‘longitudinal’, ‘septentrional’ y ‘hexagonal’ sirven de ejemplos. ‘Aptitud’ procede del sustantivo latino ‘aptitudo-aptitudinis’, cuya raíz es ‘aptitudin-’. Si a ésta le añadimos la desinencia ‘-al’, tenemos ‘aptitudinal’, que podría definirse como "la capacidad o la facilidad que tiene determinada persona o determinado animal irracional para realizar un arte, un oficio o una actividad", o cualquier cosa, buena o mala. Tiene, por tanto, el derecho de enriquecer el diccionario y ocupar su puesto entre ‘aptitud’ y ‘apto’. ¿Por qué no?
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Hay pestes y hay pestes, pero ésta del ‘por parte de’ ya pasó hace rato de castaño oscuro, y, creo, es más grave que todas las plagas de Egipto juntas, porque éstas desaparecieron, y la que está minando la cultura en la manera de expresarnos parece metafísicamente imposible de erradicar. En el Noticiero de la Cámara (RCN, 18/4/2013), un congresista, cuyo nombre afortunadamente no alcancé a copiar, dijo: "La Madre Laura será canonizada el 12 de mayo por parte del papa Francisco". Esto es ya el colmo de los colmos, la tapa del congolo. ¿Por qué no decir, como se decía antes del nacimiento de la peste, "La Madre Laura será canonizada por el papa Francisco?". Y esta otra muestra del columnista Bernardo Mejía Prieto: "Sobre el precio básico que se fija por parte de la entidad" (LA PATRIA, 22/4/2013). Mire, don Bernardo: "Sobre el precio que fija la entidad". -¡Oh! Es para mí un misterio insondable la forma vertiginosa y universal como se propagan las corruptelas gramaticales. Escuche no más las transmisiones de un partido de fútbol o de béisbol o de cualquier deporte… "Recibió el balón por parte de Casierra". ¡Bendito!
Nota: Explica don Roberto Restrepo: "Congolo. Planta trepadora, de la familia de las leguminosas, que da su fruto en vainas, del mismo nombre, el cual tiene una consistencia dura y de formas y tamaños variados, muy apreciados por los niños para sus juegos". Y, en nota de pie de página, agrega: "Hay también un utensilio de pesca, llamado cóngolo a todo lo largo del río Magdalena, y los pescadores tienen como suya la frase "Ser la tapa del cóngolo", en lo que posiblemente tengan razón" (Apuntaciones Idiomáticas). Según diversas fuentes, la locución ‘la tapa del congolo’ (así la pronunciamos) significa "lo mejor de su clase o de su especie", que, en muchos casos, se utiliza despectivamente, como cuando decimos de alguien que "se cree la tapa del congolo". La empleamos también para calificar a alguien o algo de "lo más malo entre los malos", lo mismo que cuando simplemente decimos "eso sí es la tapa".
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La VEINTITRÉS: "…ya no faltan sino los toldos, y que suban los vendedores de carne para estos sitios" (LA PATRIA, Línea Directa, Gloria Inés Valencia, 25/4/2013).
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