Jaime Alzate


1. Comencemos con el cobarde intento de asesinato perpetrado contra el Dr. Fernando Londoño, clarísima demostración, si es que se necesitaban más, de las intenciones terroristas, que según algunas y algunos -por si hace falta identificarlos mejor- tienen los asesinos de las Farc y sus voceros, quienes dándoselas de almas de Dios andan pregonando sus dudosas intenciones de paz, pero en ningún caso haciendo algo para que el mundo entero les vuelva a creer lo que con la mayor desfachatez van vociferando por doquier, ayudados claro está por las pandillas de mamertos a quienes cada día vamos conociendo más y más, y a quienes ya el país no les cree ni lo que se confiesan.
La cruel malignidad con que pusieron en práctica este último atentado, en el cual con una adelantada tecnología dieron una clara demostración a los habitantes de las ciudades de lo que les toca sufrir a los pobres campesinos en sus veredas, en donde sin la menor consideración son sometidos a las más espantosas torturas que, generalmente, terminan con espantosas masacres contra todos ellos, incluyendo de la manera más bárbara a los niños y a los ancianos indefensos.
Eso que se vivió en el pleno corazón de Bogota es la demostración de que los Timochencos no se paran en pelillos para acabar con una sociedad, que durante tantos años ha tenido que sufrir sus infames atentados.
Pero lo más grave es que a veces parece que el Gobierno termina por ceder ante los terroristas y va aflojando la mano. Nos la había dejado bien amarrada el Dr. Uribe, y de lo cual se aprovechan los narcoasesinos para regresar a las aciagas épocas que ya creíamos habían ido disminuyendo. No nos digamos mentiras y repitamos lo que sentimos ante estos hechos; la única forma de recuperar la calma es acabando con estas bestias humanas. Aquí no hay lugar a sentarse a dialogar con ellos, y le exigimos al gobierno que deje de lado la complacencia mentirosa que tratan de imponer los desalmados y sigamos con la estrategia de la mano firme, sin declinar en ningún momento en la lucha frontal, que ha demostrado que cuando se emplea a fondo, pone a recular a los cobardes asesinos de niños y disminuye las emboscadas contra los ciudadanos indefensos.
2. Se rumora fuertemente, y ojalá no sea cierto, que se va a producir un cambio en el Ministerio del Transporte. Sería una inmensa frustración para los colombianos y especialmente para los caldenses, porque Germán Cardona ha demostrado que es un hombre echado para adelante y si bien es cierto, a veces se desfiguran las promesas de los hechos esto se debe a que los problemas son de tal magnitud que por más esfuerzos que se hagan la realidad supera las capacidades, y sin duda la infraestructura de Colombia es algo que produce verdadera lástima con un atraso de más de 40 años, siendo el peor de América Latina. Ha tratado el Ministro de evitar los cientos de obras en las cuales se han hecho gigantescas inversiones y que han terminado como monumentos al abandono y a la corrupción. Pero a pesar de los esfuerzos ha sido imposible avanzar como lo hubiera querido. Por el contrario, ha tenido que poner la cara por los fracasos presentados en sectores que no son de su incumbencia, como lo que estamos viviendo con el carrusel de la contratación en Bogotá, donde todos los días aparecen más y más estercoleros.
No podemos dejar que se nos vaya con la pasividad que estamos viendo, sin hacer sentir una fuerte voz de protesta. Es hora de que, antes de que sea un hecho cumplido, le elevemos pero con berraquera nuestro respaldo, para que el Presidente no nos vaya a dejar viendo un chispero. Necesitamos a alguien que nos represente y nos defienda, porque corremos el peligro de volver a quedar abandonados por el poder central y entonces tendremos que llorar por lo que no hemos sabido defender sobre todo en momentos cuando estamos necesitando más que nunca el apoyo solidario para no seguir relegados a la orilla del camino.
3. Pero lo más cruel es la racha de asesinatos que se están cometiendo contra pequeñitos, como los acaecidos esta semana en cuatro lugares del país, la mayoría de ellos en manos de sus mismos parientes. A mí que no me vengan con vainas, pero esos monstruos que cometen semejantes crímenes deberían no solamente ser quemados en la hoguera sino sometidos a los mismos suplicios a los que ellos someten a sus pequeñas víctimas. - Tengo que reconocer que cuando sucede algo tan abominable me vuelvo un partidario acérrimo del linchamiento. ¿No les pasa a ustedes lo mismo?
4. Cerrada esta columna nos llegan las informaciones sobre una posible maquinación del diputado del Valle Sigifredo López para secuestrar y asesinar a sus once compañeros de bancada. Deseo de corazón que esto sea falso, porque de ser cierto sería uno de los hechos más escabrosos de nuestra historia. Imposible tener tanta maldad en el alma.
P.D.: Una señora tenía doce hijos, y a todos les puso el mismo nombre; para diferenciarlos los llamaba por el apellido.
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