Rudolph Homes


El presidente Santos tiene razón en haberse quejado de que la encuesta Gallup que se conoció la semana pasada es injusta con él. No solamente muestra que ha perdido popularidad y que ha caído significativamente el apoyo popular que tenía, sino que la gente parece querer que el gobierno se comporte de otra manera, y por eso los encuestados le están cobrando aún las cosas en las que su gobierno ha mostrado evidentes logros.
Por ejemplo, el 81 por ciento de los encuestados dicen que el costo de vida ha empeorado, lo cual no es cierto. El 68 por ciento opina que el desempleo ha aumentado, cuando se han registrado tasas de desempleo menores que en el pasado. La economía se ha desacelerado, pero no está tan mal como refleja la encuesta. Hasta con políticas evidentemente populares de esta administración como la de vivienda popular se registra un aumento de los que dicen que la situación ha empeorado. Esto lo que refleja es un alto nivel de impaciencia y de insatisfacción con todo que induce a calificar mal al gobierno y al presidente aún en lo que ha mostrado buenos resultados. Es una señal de que debe cambiar y el descenso de su popularidad le da una enorme libertad para hacerlo.
Álvaro Uribe, que ha sido monedita de oro durante años, ha perdido 17 puntos de favorabilidad y ganado 18 puntos de opinión desfavorable desde septiembre del 2012. Los candidatos de su movimiento no se perfilan como candidatos presidenciales viables, incluido Pacho Santos que tiene el porcentaje de favorabilidad más alto entre ellos, pero una opinión desfavorable aún más alta. Al único precandidato que le va bien en esta encuesta es a Navarro Wolf. Sus gestiones para crear un movimiento de oposición uniendo a los partidos pequeños le han ganado adeptos, precisamente cuando le está poniendo distancia a esa posibilidad.
El acalde de Cali y el gobernador Fajardo salieron muy bien librados. Petro sigue con una aprobación de 30 por ciento y 60 por ciento que desaprueban. El 52 por ciento de los encuestados está dispuesto a votar en la revocatoria y casi el 80 por ciento lo haría a favor de destituirlo. Si Petro abusa de su autoridad y continúa tomando medidas desafiantes, cada vez es más probable que se sume el 2 o 3 por ciento adicional que se necesita para la revocatoria.
La encuesta revela aspectos muy interesantes de la opinión pública frente a la paz: El 57 por ciento de los encuestados está de acuerdo con pagar impuestos para darles ese dinero a las víctimas de la violencia. El 69 por ciento cree que el Ejército sería capaz de derrotar a la guerrilla. A pesar de ello, el 62 por ciento está de acuerdo con el proceso de paz y 57 por ciento en que se debe insistir en los diálogos hasta alcanzar la paz. Esto podría interpretarse como un espaldarazo al proceso de la Habana, aunque la opinión en contra de las Farc es muy negativa y el 60 por ciento no cree (y solamente el 36 por ciento cree) que se llegará a un acuerdo en la Habana que le ponga fin al conflicto armado con las Farc.
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