Francisco Santos


Es como en las películas. Los ciudadanos se voltean, ven que el tren viene a toda velocidad y que algo va a pasar. Salen corriendo para salvar sus vidas y éste obvio se estrella. Tras unos efectos especiales y unos pocos heridos el héroe logra a última hora salvar a la ciudad de un mega desastre.
Pero no estamos hablando de películas o de héroes. Es la economía venezolana que está pronta a estallar con una implosión social de magnitudes cataclísmicas. Este jueves pasado estuve en la frontera en un acto de desagravio a la oposición venezolana que lucha en absoluta soledad y escuché dos mensajes con claridad: la crisis económica viene con un gran estallido social y la solución no es electoral pues ya aprendieron a robarse las elecciones.
El socialismo del siglo XXI logró quebrar el país más rico del continente. El desabastecimiento es solo el síntoma de una grave crisis fiscal, cambiaria y de financiación que hoy llega o está cerca de llegar a su límite. La inflación, que pronto será hiperinflación, es otro síntoma de ese tren sin frenos que hoy es la economía venezolana. Las dos preguntas que hay hoy son en primera instancia cuál va a ser la salida y en segunda cómo se prepara Colombia para ese escenario.
La salida en Venezuela es solo una: un gobierno de facto. Siendo realistas una explosión social como la que viene solo puede controlarse de esa manera. Si este gobierno es de izquierda radical, dejando la fachada pseudodemocrática que hoy tiene el gobierno ilegítimo de Maduro, la suerte de la democracia venezolana queda sellada: una dictadura eterna del castrismo por interpuesta persona en el vecino país.
Si por el contrario triunfa la Fuerza Armada institucional que es anticubana y nacionalista hay una posible salvación de la democracia pues esta puede ser un escenario de transición que tome las brutales medidas económicas necesarias y luego entregue el poder a una democracia renovada.
Lo que hoy vemos es preocupante. Lo del envenenamiento del ilegítimo Maduro, lo de los supuestos paramilitares o lo de los aviones de la oposición no son casualidad. ¿Acaso no será la preparación de un clima que permita esa toma del poder total a través de un estado de excepción?
La oposición tiene que tender puentes con las Fuerzas Armadas institucionales. Que sientan que no están solos si están listos a dar esa pelea. Un amplio sector de la oposición ya tiene claro que el chavismo aprendió, con el aval de todos los Presidentes del continente, a robarse las elecciones. Lo que pone fin a la alternativa democrática mientras no se cambien de fondo las estructuras electorales.
Y acá en Colombia con ese tren a punto de descarrilarse y de llevarse por delante la economía fronteriza y por lo menos punto y medio del crecimiento del PIB, el Presidente y su gabinete siguen jugando a la paz con Maduro y no blindan a la economía de ese desastre inminente. Cárdenas estuvo en la frontera, se tomó dos fotos en el puente fronterizo y dijo que todo era un problema de contrabando.
No, el problema es mucho más serio. Santos debe liderar ya los planes de contingencia en caso de que esto suceda. No lo hizo con la devaluación del bolívar que tiene reventada a la frontera. La pregunta es, ¿qué espera? ¿Unas protestas como las de los cafeteros? Ojalá, por el bien de Colombia, Santos nos sorprenda y no sea así.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015