Mario César Otálvaro


Mario César Otálvaro
LA PATRIA | Bogotá
Cada día se escuchan mas cosas acerca del deterioro al que se sometió el Once Caldas en la era de Pompilio Páez, sin nada en lo táctico, siendo un horror en la parte física, y ni se diga en los asuntos disciplinarios.
Durante su mandato el equipo fue en un caos en todos los aspectos, y esos desbarajustes se pagan en la tabla, tanto que faltando cinco jornadas prácticamente la eliminación está consumada.
Dayro no asiste a un entrenamiento, a Pajoy y a Cuero les retienen el vehículo a altas horas de la noche, Emanuel Acosta da positivo en una prueba control de alcoholemia, y con Del Valle y Amaya hace rumbas de día entero.
Esos, los casos que se han hecho públicos, porque hay más para mayor tristeza de quienes presagiábamos el derrumbe, llamamos la atención sobre el desastre, y reclamábamos acción, sin que se tomaran los correctivos.
¿Y los directivos?, pues al parecer ni se enteraron de lo que estaba sucediendo, dieron rienda suelta a un proyecto sin bases, se las untaron por la nariz y pasaron de agache, lo que no es extraño cuando hay una administración floja y deficiente.
Pero qué pena por el Once Caldas, por esos jugadores sin profesionalismo, por la hinchada ilusionada que inclusive da muestras de reacción porque el promedio de asistentes al Palogrande ha mejorado, y por la misma ciudad.
Aunque la verdad a veces somos tan indolentes, que malos gobiernos perduraron sin presión de esa sociedad impertérrita que igualmente vio como a su onceno de fútbol, símbolo de la región, lo convirtieron en un negocio privado.
Ni el Alcalde, ni el Gobernador, ni la Corporación Cívica, ni los Gremios se interesan por el tema Once Caldas, no obstante las denuncias de las pocas voces libres e independientes que advierten sobre las inconsistencias.
Así que a comer de nuestro propio cocinado con un presente tormentoso y un futuro oscuro que pone en riesgo la estabilidad deportiva del Club en aspectos Gerenciales, y que ahora cuenta con manejadores inexpertos para las labores de campo.
Al técnico Eduardo Cruz le corresponde imponer orden por encima de todo, recuperar aquellos jugadores que han perdido el semestre por desidia, indisciplina y falta de trabajo, y prescindir de quienes no se quieran acomodar a las nuevas exigencias.
Mano dura porque esa política de ‘dejar hacer, dejar pasar’ trajo consecuencias funestas, reflejadas en el escaso protagonismo en el campeonato y en la mala preparación de los futbolistas que antaño con otro entrenador tuvieron un rendimiento ejemplar.
Se perdió tiempo, mientras los de la Junta se embelesaban en sumar poder, e ignoraban la razón de existencia de una escuadra histórica que sufre el lastre de no tener un norte, ni unas metas definidas hacia la consolidación institucional y organizativa.
No tendría porque el Once Caldas con ese reciente pasado glorioso lleno de títulos, con participaciones internacionales y amplio reconocimiento nacional, estar viviendo la actual coyuntura que precipitaron los apetitos personales y la incapacidad de sus guías.
Tanto es así, y a tal punto hemos llegado, que Dimayor en asocio con el cableoperador que transmite el fútbol dejó de pasar hace 8 días el partido Once Caldas-Envigado, el único sin señal en directo por la intrascendencia de los rivales.
Qué vergüenza, y cada día peor, porque la dirigencia es mala e incompetente, lo que añadido a la indiferencia de la gente buena, deja un panorama angustioso que invita a plantear alternativas y buscar personas distintas para reconstruir su imagen.
Hasta la próxima…
macotal@yahoo.com
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