Fanny Bernal Orozco


En Escocia hay un lugar donde se pueden apreciar ballenas que para los pescadores no resultan tan simpáticas. Uno, en especial, las odiaba porque cada vez que echaba sus redes, las ballenas las rompían sin querer, o mordisqueaban los peces y el hombre no podía aprovecharlos.
Furioso, el pescador, decidió solucionar al asunto. Se puso el cuchillo entre los dientes y se echó al agua. Nadó hasta el enorme animal y sin pensarlo, la hirió. La ballena, adolorida, se movía con gran fuerza. El cuchillo escapó de las manos del pescador, y se hundió hasta el fondo del mar. Al mismo tiempo, la ballena lastimada se alejaba.
Al día siguiente, tendió sus redes, cuando las sacó estaban intactas y vacías. La situación se repitió a lo largo de siete días, en los que no pudo conseguir un solo pez.
Sentado en la playa, escuchó que alguien le hablaba: -Amigo, tal vez puedas ayudarme. Me interesa conseguir pieles de ballena -le dijo un hombre con el rostro envuelto en una bufanda. -Todo lo que sea contra las ballenas, ¿cuánto me vas a pagar? -Eso ya lo platicaremos. Sólo sígueme.
De repente, el desconocido empezó a pronunciar unas extrañas palabras en voz alta: En un momento aparecieron docenas de ballenas. Sorprendido, el pescador trató de retroceder, pero el desconocido, que se había convertido en ballena, dio un coletazo y lo empujó hacia el mar.
Ambos se sumergieron en las aguas. Cuando recuperó el conocimiento, el pescador se hallaba en el fondo del mar. El desconocido tenía de nuevo forma humana. Al verlo, le señaló el cuerpo de un joven. Parecía muerto, excepto por el color rojo intenso de una herida en el muslo.
-Es mi hijo. Y este es tu cuchillo. Te traje aquí porque sólo la mano que hizo la herida puede curarla.-¿Cómo? -Pon tu palma sobre la herida y piensa que preferirías no haberlo lastimado. El pescador lo hizo y la herida comenzó a cerrarse; sin embargo, por el brazo del pescador subía un intenso frío que le llegó hasta el corazón y perdió la conciencia. Lo despertó el brillo del sol. A su lado vio un montón de redes. Eran todas las que habían dañado las ballenas, pero ahora estaban remendadas, completas y listas para usarse.
Tomado de www.esmas.com/fundaciontelevisa
¿Hay seres humanos cercanos a su entorno que esperan un gesto de reparación emocional de parte suya?
‘Reparar’, ‘sanar’, dos verbos que son difíciles de asumir en las interacciones cotidianas. Por ejemplo en las relaciones de escolares gana el que pegue más duro, cuando hay una discusión o una pelea, si es que la hay.
Hoy es común observar que solo basta, no ser aceptado o reconocido en un grupo para desencadenar actos de violencia, en los cuales sobresale la fuerza corporal cuando no es que se acompañan con armas.
Tantas heridas y muertes en hechos absurdos de intolerancia son la consecuencia de diversos factores, entre los que sobresale la ausencia de inteligencia emocional. Personas reactivas, no reflexivas, que además consideran que es haciendo daño o quitando del camino lo que no les gusta, como van a vivir mejor, lo que habla igualmente del pobre nivel de tolerancia a la frustración y la poca habilidad para afrontar sucesos que causan ansiedad, ira o dolor.
Personas como la de esta historia pasan la vida, esperando que haya muchos pescados así sin mucho esfuerzo, y peor aún consideran que los demás son culpables de sus infortunios y amarguras. Cuando se tiene un ‘culpable’, toda la rabia se descarga sin tiempo para analizar, lo que impide además darse cuenta de las propias responsabilidades.
Por otra parte, está el daño físico y emocional que se infringe a otros seres humanos, sin detenerse a pensar hasta dónde se ha generado sufrimiento. Palabras, gestos, actitudes, amenazas o cuchillos, con todas se hiere o se mata.
La historia de hoy, nos invita a pensar en los actos de sanar o reparar. Piense en la frase del cuento: ‘solo la mano que hizo la herida puede curarla’. No hay allí deseo de venganza, sentimiento que está arraigado en nuestra sociedad. ¡No! El gesto de poner la mano en la herida es un acto reparador y sanador, es una lección, un aprendizaje, no se puede ir por la vida sembrando dolor y sufrimiento sin detenerse a pensar cómo reparar; esto hace parte de la construcción de humanidad, la cual no se adquiere solo por el hecho de nacer
*Psicóloga
Profesora Titular Universidad de Manizales
fannybernalorozco@hotmail.com
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015