Pedro Felipe Hoyos Körbel


Hoy, hace 500 años se descubrió el Océano Pacífico. Con el arribo, descubrimiento para el mundo occidental, de Vasco Núñez de Balboa al Mar del Sur el 25 de septiembre de 1513, el conocimiento y conquista del mundo de parte de Europa dio un gran salto adelante. Faltaría no más la circunnavegación de Magallanes y su paso el 1 de noviembre de 1520 por el estrecho en el extremo sur del continente desembocando al mar, que él llamaría "Pacífico", y estaría completa la terna de los más grandes descubridores de América: Colón, Balboa y Magallanes. Todos estos tres descubrimientos tienen una importancia mundial, no se limitan al reconocimiento o conquista de una región o país, estos avances aplican a toda la humanidad. En el campo de los descubrimientos "menores" hay una larga lista de esforzados conquistadores que entre los años 1492 y 1550, lograron ampliar la geografía a costa de diezmar la humanidad.
Balboa con su descubrimiento aportaría el primer argumento para corregir la idea de Colón y su alegato de haber llegado a la India. Y fue con la travesía por los dos grandes mares del portugués Magallanes que queda aclarada la confusión creada por el avezado explorador genovés. Dudar de que se tratara de un nuevo mundo ya era imposible. Balboa logró darle a la geografía como ciencia un fuerte remezón y la geopolítica tuvo que tener en cuenta un nuevo territorio. Al ampliarse las fronteras del mundo, este se achicaba. En el momento que se puso, en forma del estandarte de Balboa, el primer mojón en la parte más occidental del nuevo continente, este pasó a depender de Europa. Para la Corona española este avance significó confusión, en un primer momento, porque las relaciones con el Reino del Portugal, vecino y rival, que había llegado en el año 1496, solo cuatro años después de Colón a la verdadera India, no quedaban resueltas. España apenas con la travesía de Magallanes entendió la dimensión de lo construido por Colón, de lo cual ella era ahora dueña.
Pero la implicación más inmediata del logro de Balboa fue la caída del Imperio Inca a manos españolas. Porque de Panamá, ciudad recién fundada a orillas del Mar del Sur, partirán en 1524 las exploraciones capitaneadas por Francisco Pizarro, el mismo teniente que apresó a Balboa para ser decapitado cinco años antes, con rumbo al sur buscando los tesoros del Birú.
No cabe duda que esta terna de descubridores no tiene mayor equilibrio. Colón hizo un recorrido de 8.000 kilómetros por mar y era uno de los grandes hombres de su época, su educación, sus conocimientos científicos, fuera de ser un experimentado marino, lo colocaban muy por encima de la gente del renacimiento temprano. Colón desafió la creencia de que el mundo conocido concluía al occidente, resultando solamente un inmenso abismo donde caían, para nunca más ser vistos, los hombres y sus embarcaciones que osaban retar esa línea. Era Colón un hombre fuerte, digno coetáneo de los grandes de su época.
Fernando de Magallanes, a su vez, había recorrió aún más kilómetros (aprox. 40.000) por mares desconocidos. Hombre de una autoestima muy elevada que aceptó el reto a realizar esa difícil proeza que nadie había hecho hasta el momento. Conocedor de toda la tecnología de navegación, era uno de sus grandes adelantados en esa era crucial. Nacido en casa noble, aventaja a sus dos compañeros de terna en el aspecto social, tan definitivo en esa época.
Balboa en cambio era un segundón como muchos en la España feudal que en 1500, a sus 25 años, se embarcó con Rodrigo de Bastidas para la América, esperanzado en encontrar allende del mar una mejor opción de surgir. Había servido como paje al noble Pedro Portocarrero y era oriundo de Jerez de los Caballeros, eso es todo lo que se sabe de sus primeros años.
La jornada del Mar del Sur fue típica para la época de la Conquista ya que su desarrollo es la compleja conjugación de las condiciones humanas de los protagonistas de ese drama de la humanidad. El 1 de septiembre de 1513 parte Balboa con 190 españoles transportados en un bergantín y unas canoas recorriendo la costa Caribe del Istmo rumbo norte hasta la tierra del cacique Careta. Cinco días después se pone en marcha por tierra acompañado de este cacique aliado y mil de sus hombres al sur a las tierras del cacique Ponca. Este de nuevo fue atacado forzando el paso y su apoyo. Para el 24 de septiembre están en las tierras del cacique Torecha, este jefe indígena también fue atacado y vencido. En la población de Cuarecuá descansa el contingente conquistador. Por el río Chucunaque, Balboa se interna hasta lograr la cima de la cordillera y desde esa altura divisa el 25 de septiembre el mar. Descendiendo la montaña llegaron a la región del cacique Chiapes, el cual, procurando repeler a los españoles fue vencido. Será el capitán Martín Alonso el que llegará de primero al propio mar dos días después. Y fue el 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, que Balboa entró al mar hasta la altura de sus rodillas y con el estandarte que llevaba la Virgen María dibujada en él, tomó posesión para Castilla de esa parte del mundo. Para la humanidad quedó el descubrimiento y para los Cueva, pobladores originales del istmo, quedó solamente la extinción.
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