Efraim Osorio


El ‘miedo al dequeísmo’ ("digo de que", por ejemplo) es tan grave en algunos redactores, que se les convierte en ‘terronera’. Para no caer en él, evitan siempre la combinación ‘de que’. En la larga lista de ellos se encuentra el columnista Pedro Felipe Hoyos Körbel, quien, en su primera columna del 2013 (2 de enero), patentiza el mal en las cuatro frases siguientes: "…fuera que por varios años…" (fuera de que); "…que a pesar que solamente…" (a pesar de que); "…no cabe duda que…" (no cabe duda de que); "…da la impresión que la Señora de las Alturas…" (da la impresión de que). Esto que yo califico de ‘terronera al dequeísmo’ es lo que la Academia de la Lengua llama ‘queísmo’ (neologismo, asentado apenas en la XXII edición del "Diccionario de la lengua española", año 2001), y que define así: "Empleo indebido de la conjunción ‘que’ en lugar de la secuencia ‘de que’; p.ej., Me da la sensación que no han venido". Según mi criterio, ese ‘que’, así empleado, no es conjunción, sino una palabra sin oficio en las oraciones citadas y en otras parecidas, que abundan, porque, precisamente, le hace falta la preposición ‘de’ para hacer el suyo cabalmente. Acerca de estas dos corruptelas dice la "Nueva gramática de la lengua española": "A pesar de (su) difusión, ni el queísmo ni el dequeísmo gozan de prestigio en la lengua culta, por lo que se recomienda evitar ambos fenómenos" (Manual, 42. 2.5a). "SE RECOMIENDA…". Bueno, algo es algo, ¡qué caray!
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En la misma columna, el señor Hoyos Körbel llama ‘arcanos’ a la Santísima Virgen María y a Simón Bolívar. Esto escribió: "…la inmensa Virgen de la Merced ubicada entre las dos torres de la iglesia y el también sobredimiensionado Simón Bolívar, la inmediatez física vincula estos dos arcanos". Ni los dos personajes, como tales, ni sus representaciones, son ‘arcanos’, porque ‘arcano’ es "un secreto muy reservado y de importancia"; también, "misterio, cosa oculta y muy difícil de conocer", definiciones que no se les pueden aplicar. Hay la posibilidad, sin embargo, de que no hubiese sido ésa la palabra pretendida. Pero si no fue ésa la que quiso emplear, entonces, ¿cuál? Esto sí es para mí un arcano. Dice también: "…construida en épocas donde los materiales de la construcción arrimaban a la Merced a lomo de mula". El adverbio ‘donde’ establece una relación de lugar, no de tiempo, por lo cual el apropiado en esa oración es el adverbio ‘cuando’, que sí establece una relación de tiempo: "…en épocas cuando los materiales de la construcción ‘arribaban’ (no ‘arrimaban’) a lomo de mula". Se puede también sustituir el adverbio por el complemento circunstancial ‘en las cuales’, ‘en las que’, o ‘durante las cuales’…
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Quieren revocar a Petro. No lo digo yo, lo dice El Tiempo: "Inician proceso para revocar a Petro" (Bogotá, 3/1/2013). Para lograrlo, hay tres formas de hacerlo: la primera, volviéndolo a llamar, lo que no es posible, pues él no se ha ido; la segunda, arrebatándoselo a la muerte, como hizo Jesucristo con Lázaro, lo que tampoco es posible, pues Petro no ha muerto, y, además, ya no hay taumaturgos; y la tercera, obligándolo a que renuncie a su propio parecer, lo cual es imposible, por su modo de ser y terquedad. Y hay una cuarta, "volviendo a pintarlo o enlucirlo", pero esto sólo se puede hacer con los exteriores de una edificación. LA PATRIA, en la primera página, lo anunció de manera diferente: "Quieren revocar a Gustavo Petro de su cargo" (3/1/2013), forma inapropiada también, porque lo que se revoca no es el mandatario sino su mandato, como castizamente lo dice la misma fuente en páginas interiores: "Buscan revocar el mandato de Petro". En efecto, revocar, con esta acepción, tiene los sinónimos de ‘abolir, abrogar, derogar, invalidar’, este último el más apropiado para el caso de cualquier gobierno. Ahora bien, como esto de ‘revocar’ se refiere principalmente a leyes, decretos, decisiones, etc., podrían entonces emplearse otros verbos, verbigracia, ‘remover’ ("remover a Petro de su cargo") o ‘cancelar’ ("cancelar el mandato de Petro"). O, como se dice coloquialmente, "hacerle el cajón". Muy conveniente, además.
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Es extraño, muy extraño, que al columnista Óscar Domínguez no le funcione bien la pluma cuando escribe. Pero así fue en su primer artículo de este recién nacido año, en el siguiente aparte: "…chistes que son más viejos como el olvido y el mal aliento juntos" (LA PATRIA, 3/1/2013). El adverbio de cantidad ‘más’, cuando se emplea en oraciones en las que se expresa superioridad, debe contraponerse a la conjunción ‘que’: "…más viejos que el olvido y el mal aliento juntos". Pero si lo que se quiere manifestar es una relación de igualdad, hay que echar mano de la combinación ‘tan… como’: "tan viejos como el olvido y…". Y así es actualmente. En los clásicos, dicen los que conocen estas quisicosas del idioma, se encuentran ejemplos del empleo de ‘como’ por ‘que’. Pero estos son ya otros veinte pesos.
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La VEINTITRÉS: Ya pasó la Feria. Ahora sí, ¡manos a la obra!
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