Luis Prieto


Desde hace rato se dice en círculos de la ciudad que el Club Manizales será cerrado y su emblemática construcción, vendida. Y más grave, que si esto se lleva a cabo también el club Campestre desaparecerá.
De ser esto cierto, Manizales será ungida como la ciudad campeona del mundo en la destrucción de sus emblemas. Una generación anterior a la actual recibió de su antecesora un Manizales bello, próspero, diligente y optimista, con excelentes instituciones financieras propias y un proceso industrial dinámico con mercados externos que le conquistaron prestigio nacional e internacional. De eso casi no queda nada.
Naturalmente, como ciudad elegante con habitantes de postín, construyó un club social sin rival en el país. El suscrito en ese entonces presidente de la junta directiva del Club, contrató con la firma Obregón y Valenzuela, la más connotada de la época, que consideró su obra como un hito referente sin igual de la construcción en Colombia. Sus salones fueron centros de la tertulia política, empresarial y financiera a la cual acudían no solo los prohombres de Manizales, sino gentes de prestancia que en ese entonces visitaban la ciudad. Resuenan aún las mejores orquestas de las bellas fiestas que allí se celebraron a cuyos sones, se lucía la belleza sin par de las mujeres manizaleñas y las visitantes de su género.
El Club Campestre, también en la picota por ser propiedad del Club Manizales, tiene historias legendarias que lo enorgullecen. Sus canchas de golf son testigos fieles de torneos con la presencia de figuras mundiales de la PGA. Si por algo se conoce a Manizales es por la cancha de golf de su Club Campestre, donde se siguen celebrando competencias nacionales importantes.
Se discute que sus cuotas de administración son muy altas. Son las más económicas del país. Es difícil aceptar que una ciudad como Manizales no pueda sostener un sitio elegante donde su sociedad se encuentre, donde la tertulia se produzca y donde la inteligencia se luzca. Y menos que no puedan proporcionar a su familia un deporte distinguido.
Y cuando se trata de pobreza colectiva en la cual se hubiera sumido la sociedad de Manizales de una generación a otra, uno tendría que preguntar ¿qué paso? Porque lo cierto es que Manizales, Caldas y todo lo hoy llamado Eje Cafetero han tenido a lo largo de su historia, una base para lograr riqueza colectiva, hacer inversiones, progresar y tener un bienestar lejos de la situación de casi indigencia que hoy indirectamente se platica.
Esa base es el café, producto agrícola por excelencia, que sostuvo la economía nacional por muchas décadas, único producto de exportación durante ese tiempo, generador de divisas para la adquisición del parque industrial vigente. Hoy, después de sus vicisitudes, propias de todos los negocios, sigue siendo puntero de las exportaciones nacionales. Un producto exclusivo para estas regiones de ladera. Una base para construir sobre ella una estructura económica importante.
Se dice que la sociedad de Manizales expulsa sus jóvenes universitarios porque no encuentran trabajo. Algo que no debiera suceder. Dos ejemplos que han impactado a este columnista. Hace una semana murió en Medellín John Gómez, creador de la gran empresa Familia y quince más casi de su tamaño. El suscrito fue su amigo cuando era estudiante en Medellín y John llegaba de su pueblo Cisneros sin un centavo en el bolsillo. Con Mario Uribe, compañero de pobreza, fundó una sociedad sin capital y sin objeto social. Lo que cayera. Con disciplina férrea se encontraban diariamente a las siete de la mañana en un garaje que usaban como oficina, así fuera solo para meditar. Allí nació este imperio.
Igualmente leo en LA PATRIA, la empresa de Beatriz Robledo, Comestibles Mapy que produce y exporta plátanos fritos a Francia, Inglaterra y Estados Unidos con el propósito de ir abarcando el mundo entero. Sus postulados, que revela LA PATRIA, los deben aprender los universitarios que salen a enfrentarse con la vida.
Aunque parezca increíble, la nada es tierra fértil para los visionarios. Ambos empresarios John y Beatriz Robledo decidieron crear sus empresas en su propia tierra.
Loor a Darío Gómez quien en plena madurez de su vida decidió salir a promover la creación empresarial de su ciudad. Quien esto escribe está con Darío Gómez: hay que dotar a Manizales cuanto antes del aeropuerto y la vía a Mariquita de doble calzada. Con eso solo la capital de Caldas se dispara.
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