Luis Prieto


Las negociaciones de paz con la guerrilla adelantadas por el gobierno, están dividiendo a la población colombiana. Una porción importante no estaría de acuerdo que estos criminales no fueran juzgados y condenados con muchos años de cárcel por delitos como asesinatos, torturas terribles que claman al cielo, secuestros ignominiosos de hombres, mujeres y niños, muchos encadenados día y noche, y no pocos hasta por quince años. Amén de un terrorismo sin piedad con regueros de sangre y muerte a la población más vulnerable. Y qué decir de minas antipersonales regadas por todas partes con saldos incontables de mutilados.
Por otra parte, colombianos vinculados a la órbita del gobierno ya sea por vínculos contractuales o por simpatía santista, sostienen con razones para muchos valederas, que la paz tendrá necesariamente costos considerables si los colombianos la quieren consolidada. No solamente económicos, que son cuantiosos. Seguramente habrá reformas legales para que ni los cabecillas paguen un solo día cárcel. El Fiscal General de la Nación anda alardeando desde hace rato, con estudios de mecanismos para llevarlos a la aprobación del Congreso.
Y el país también tendrá que tragar entero a guerrilleros, igualmente exonerados, en las embajadas y consulados, posiciones propias solo para personas que en alguna manera han honrado el país y con títulos para representar honestamente las banderas de la patria.
Contraste cruel con los militares de alto rango, considerados héroes de la patria por una gran mayoría de colombianos, condenados hasta con cuarenta años de prisión por acciones propias de la guerra. Como también a oficiales y soldados por las mismas razones. Algo que exacerba cada día más a la opinión nacional.
Esas contradicciones son las que sacan de quicio a muchas gentes, porque en su concepto atentan contra la equidad y la justicia humana. Las fuerzas militares gozan del mayor prestigio y respeto entre todas las instituciones colombianas.
Indudablemente todos los colombianos quieren y añoran la paz. La paz produce bienestar y progreso general. Pero muchos colombianos se preguntan a qué costo.
El presidente no se ha manifestado concretamente, pero muestra gran seguridad en lo hasta ahora adelantado. El solo anuncio de que decidió iniciar gestiones de paz le ha producido voces entusiastas en todos los países amigos y hasta del mismo santo Papa. Esto lo tiene entusiasmado.
Manifestaciones presidenciales han reiterado que este es el momento más propicio para poner en juego la llave de las negociaciones con los jefes guerrilleros, la misma que guardó en su bolsillo el día de su posesión como presidente de los colombianos. Se ha dicho que la iniciativa había sido de Cano. Luego se rectificó. ¿Sería entonces del gobierno?
La precisión de este momento es complicada y atañe exclusivamente al presidente a quien hay que desearle suerte, porque es la suerte de Colombia. En ese cálculo pesan mucho los costos que no son solo los pecuniarios aunque sean muy altos. Los que tienen que ver con la equidad, la dignidad y la justicia pueden ser mucho mayores.
Son desconcertantes las apreciaciones de los gobiernos, del pasado y el presente, sobre la potencia bélica de la guerrilla. Ambos le han dicho a la población que la guerrilla está arrodillada, arrinconada y reducida sus guaridas. Y actualmente han explicado los ataques terroristas de este año, porque las fuerzas armadas ya han estado en esas guaridas y expulsado los guerrilleros.
Entonces llega a la mente de muchos colombianos la frase atribuida al presidente López, "la paz se hace cuando se haya ganado la guerra". Si las huestes guerrilleras han llegado a ese estado de derrota como la aludida, entonces aplicando esa máxima con un empujón más se obtendría la sumisión, un final más claro y muchísimo menos costoso.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015