Mario César Otálvaro


Mario César Otálvaro
LA PATRIAA | Bogotá
Desconcertante cuando menos la declaración del Gerente Duván Vásquez a este diario, asegurando que el semestre no se ha perdido, pues hasta donde se sabe ya hubo cambio de timonel, el Once Caldas es antepenúltimo, juega a nada, y vive crisis institucional.
Conformismo, indiferencia, o exceso de optimismo, pero más que justificaciones se requieren hechos, y al Once Caldas lo llevan a la deriva, quejándose más que obrando, y sin un plan de salvamento que lo saque del coyuntural momento negativo que atraviesa.
Que le hayan entregado el equipo a Eduardo Cruz, un novato en estas lides, es muestra fehaciente de que nunca tuvieron plan B, y al igual que con la ida de Osorio, le echan mano al primero que aparece en la lista.
Sin descalificar a Cruz, porque su condición como orientador es una incógnita más allá de que haya estado en la B, que es muy distinta, no pareciera el hombre ideal para iniciar esa reestructuración obligada por el estado comatoso como recibe el plantel.
Tenían que darse la pela por Osorio, como hicieron cuando la Corporación era sin ánimo de lucro y en situación financiera similar el mismo Duván fue capaz de traer a Neco, Vélez, Vizcarrondo, Valencia, Arias, Uribe, Castrillón, Cárdenas, Dayro, y luego a Wason, Carbonero, Mirabaje y Mejía.
Existía el concepto de que un buen equipo lo conforman futbolistas de categoría, y se encontraron con un técnico como Osorio que potencializó todo ese caudal, lo puso al servicio del club, y el Once Caldas brilló.
Sin embargo, ese esperado retorno de Osorio, carta garantizada para recuperar prestigio y respeto es inviable por una gruesa deuda, porque grandes como Millos y Nacional lo están indagando, y porque exige un contrato a 2 años sin que le toquen el grupo.
Es decir, misión imposible para una directiva carente de ambición, que comisionó para tal fin al Presidente que no da pie con bola, y menos, si hay que sostener la nómina, cuando por el contrario aquí en pleno torneo se desprendieron de jugadores como Beltrán, Pepe Moreno, Harrison Henao y Tragodara.
Total, ninguna condición se cumple, y Cruz será el responsable de terminar campaña y de recomponer esa escuadra destrozada, sin actitud, indisciplinada, insolidaria, sin liderazgo y sin trabajo como lo señaló el Gerente, triste legado que dejó Pompilio.
Que pesar, porque se sabía, y debieron reaccionar a tiempo, pero los otros 4 miembros de la directiva lo impidieron, manteniendo un ‘cañazo’ demasiado costoso, afín a su política de manejo, y de gravísimas consecuencias.
De todas formas valoro la entereza del señor Vásquez, quien pone la cara y hace la labor sucia, mientras que varios de sus compañeros de Junta plácidamente descansan en el anonimato, ese que han conservado durante 30 años sin reconocimiento nacional.
Tanto, que ni siquiera tocan el tema de la DIAN porque son tan responsables como Jairo Quintero, a quien le echan toda la culpa. Es más, uno de ellos en aquella época dijo que no había problema y que esa plata, la de Congo, la entraban por Panamá. (¡Ay Dios¡).
Otro punto adicional es el trabajo de las divisiones menores, tan valorado por algunos, y que es un desastre hasta ahora porque ninguno de los muchachos que inocentemente puso Páez vende la sensación de que estamos frente a una verdadera promesa.
Exceptuando a David Alvarez, quien venía de tiempo atrás, y aún con mucho camino por andar, los demás, Luis Murillo, Carlos Rivas, Joao Rivelino o Clemente Palacios, quienes tienen el mismo corte de Cuero, poseen características individuales que no halagan.
Por eso la idea de que hay una nómina corta, mal orientada, sin fondo y sin suplencia, en contravía de la creencia del Gerente Vásquez, a quien se debe instar para que intente algo porque conoce de fútbol, para que sus colegas no sigan pisoteando la grandeza histórica del equipo.
Hasta la próxima…
macotal@yahoo.com
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