Efrain Castaño


Es novedad en el contexto actual: nacen guarderías en algunos colegios para atender a los hijos de las madres estudiantes en su totalidad adolescentes; en muchos hospitales han adaptado salas maternas para las adolescentes madres de frágiles cuerpos e inexperiencia materna; aumenta como escuadrón numeroso la cantidad de abuelos que han vuelto a criar infantes, los hijos de sus hijas adolescentes.
Es un panorama nuevo, un hecho que antes casi ni se imaginaba nadie; niños y niñas que al engrendrar un niño en experiencias que están lejanas a saber controlarlas, abandonan la vida recién nacida para seguir en sus juegos y aventuras dejando a los abuelos en la situación casi obligada de velar por la crianza y educación del infante.
Es el panorama que se está presentando hoy, en vía de aumento preocupante porque ni los que engrendran aceptan la realidad, las niñas no están preparadas para ser madres, la base económica es casi nula y la aceptación afectiva del neonato es precaria; el resultado es con frecuencia la mala alimentación del niño, el mal trato, la rabia contra la existencia, el abandono y a veces soledad.
Es tan cierto todo lo anterior que algunos organismos sociales del mundo han proclamado el 26 de septiembre de cada año como "día de la prevención del embarazo adolescente", lo que conlleva un acercamiento a los jóvenes, hablar claramente con ellos sobre las consecuencias de un embarazo y una vida nueva que debe encontrar un ambiente propicio para su desarrollo.
No podemos camuflar todo anotando que es signo de la época, que es costumbre que se va extendiendo y por eso se hace válida; es tan cierto el problema creado con el precipitado embarazo adolescente que la preocupación es universal y requiere de una solución conjunta, de alto valor social.
Michael Jackson, el cantante español Rafael, el compositor mexicano Juan Gabriel y muchos otros han expresado la dificultad de pasar "de la niñez al escenario", de no haber tenido la oportunidad de los juegos infantiles con sus compañeros, los sueños y fantasías de la naciente mente; de igual manera muchas madres adolescentes se lamentarán mañana de no haber tenido la oportunidad de ser niñas, sino de haber sido empujadas a ser madres adolescentes.
Es preciso resaltar el valor del amor que es reflejo de Dios como una vida que ilumina y acompaña la existencia pero que requiere nacer y crecer hasta hacerse eterno, fuerte, amable y bello.
Trabajemos para que no tengamos niños de nadie: un papá que no es capaz de responder por un hijo, una mamá que ni sabe los deberes maternos, una familia que deja a la ventura todo; niños de nadie que mañana serán frustrados y rabiosos contra todos.
Loa a la "Fundación Matías" de Manizales que quiere ayudar a las adolescentes para que no aborten ni abandonen sus hijos sino que lo reciban como don y fruto del amor, reflejo de Dios.
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