Mario César Otálvaro


Por necesidad, sin convicción, porque los grandes defeccionaron, el Once Caldas está terminando la liga con algunos valores jóvenes que supuestamente encarnan su futuro.
Eliminado el equipo, y con un técnico inexperto, las últimas fechas deberían ser para los pelaos en defecto de los mayores que no continuarán.
Claro que mirando lo que hay -mucho arete, tatuaje, motilado raro y poco fútbol- queda la advertencia sobre lo que están haciendo los cazatalentos, y la labor de los formadores.
Qué bueno sería un trabajo en el que también se consideren muchachos que estudien, tengan un norte, se preparen y sean capaces de hablar en las entrevistas, para que después logremos deportistas íntegros y profesionales.
Dicen las abuelas que por el desayuno se sabe lo que será el almuerzo, y esto en alusión a la salida en falso que tuvo el técnico Eduardo Cruz al entregarle la cintilla de capitán a Dayro Moreno en el partido contra Santa fe.
El hecho provocó indignación porque venía de ser multado por sus reiterados actos contra la disciplina, lo que por supuesto merma su condición como líder del plantel.
Tampoco se ve con buenos ojos la contratación de Luis Oviedo cuando en el cargo de preparador de arqueros está Mario Marín, reconocido por los propios goleros como el más capacitado del país para cumplir con esa misión.
Ojo con las medidas que se toman porque ni el mismo Cruz parece ser el ideal para iniciar el proceso de cambio que se requiere, pues al igual que Pompilio siguió la racha de malos resultados sin que hasta ahora se note algo distinto.
Es más, sus declaraciones sorprenden por conformistas. Ojalá me equivoque, aunque la sensación es de que el Once Caldas actual urge de un entrenador con mayor recorrido.
Y es tan densa la situación en torno al club, que voy a contar un detalle simple que como tal no merece atención, pero que muestra cierto desdén administrativo.
Hace un mes una tía le regaló a mi hijo la camiseta Joma del Once Caldas, y como es flaco pidió que se la cambiara por una talla menos haciendo la devolución en el Almacén del Palogrande, sin que aún se la repongan dizque porque no hay existencias.
Con qué criterio entonces se trata el tema del merchandising, si a ello sumamos las continuas dificultades para comprar una boleta, y el maltrato en atención cuando se ponen a disposición del público los abonos para la temporada.
Finalmente, un tema para ampliar más adelante, y es la mentira sobre la que sostienen los directivos del Once Caldas la crisis económica.
Según ellos el club está en problemas por la deuda con la DIAN, que por supuesto es preocupante y que de hecho influye en los estados financieros, pero que se planteó hace 6 meses sin que se haya abonado un solo peso.
En los últimos 3 años el ejercicio contable de la Corporación acumuló pérdidas por 8 mil millones de pesos sustentados en un presupuesto de gastos reales y de ingresos soñados, precisamente en manos de quienes luego se hicieron dueños de las aportaciones.
Lo cierto es que lo llevaban a la quiebra, y se aprovecharon del momento montando la cortina del castigo impositivo de la DIAN para hacerlo inviable, evitando la llegada de nuevos inversionistas cuando la famosa conversión en Sociedad Anónima.
Y es que hipotéticamente en una mesa de negociación pónganle un costo de 40 mil millones de pesos a la ficha, que restados los 22 mil que es el déficit actual, da una ganancia nada despreciable para los pocos propietarios del equipo.
Hasta la próxima…
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