Francisco Santos


Y no se acabó el mundo. Pero el 2012 nos deja en cinco personajes y sus actuaciones una mirada a lo que es y puede ser nuestro país y sus líderes en distintos sectores económicos y sociales. Los cinco del año son: Gustavo Petro y el lío de las basuras, Juan Manuel Santos y el proceso de paz, José Néstor Pékerman y la selección, Mariana Pajón y su medalla de oro y Luis Carlos Sarmiento y la compra de El Tiempo y casi seguro de Caracol.
El fiasco de las basuras es la radiografía del primer año del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y de lo que podemos esperar en los tres restantes. No solo muestra un autoritarismo e improvisación del corte chavista sino queda claro con este desastre que a Petro solo le interesa la alcaldía como un paso al otro cargo que anhela, la Presidencia. Petro desde el Palacio Liévano gobierna con esa mira, lanza señales políticas de un estatismo que en sus manos es un fracaso, sigue con la mentalidad de senador de oposición y adjudica todo a dedo como su compadre en Venezuela. Lo mismo va a pasar con el tranvía de la séptima, el caos vial y la competitividad de la ciudad. En tres años nos vamos a parecer más a Caracas que a Medellín. Pobre suerte la de los bogotanos.
La apuesta del presidente Juan Manuel Santos por la paz es otro ejemplo de una política que caracteriza a un gobernante y a un país. Santos se hizo elegir con unas políticas y gobernó con otras, el fin justifica los medios, y si bien hizo una apuesta arriesgada (como buen jugador de póker que es) controla todos los escenarios. El de la opinión pública a través de su experto manejo (con algo de mermelada) de los medios nacionales, el de la negociación a través de filtraciones mediáticas y el de un revés minimizando las consecuencias de este. Una apuesta además con objetivos limitados (acabar la franquicia de las Farc) que se vende como la paz total.
La compra del hombre más rico de Colombia, y uno de los más ricos del mundo, de El Tiempo y seguramente Caracol, pone a Luis Carlos Sarmiento en otro plano político del país. Un hombre que siempre se caracterizó por su prudencia y casi invisibilidad del escenario nacional entra a las grandes ligas de un Julio Mario Santodomingo o un Carlos Ardila. No en lo económico, pues los superó hace años sino en su capacidad pública de influencia. De banquero y constructor a contratista e industrial del agro se convirtió en el hombre más rico del país con sigilo y discreción. Con el poder mediático ahora enfrenta una luz distinta. La poca crítica a esta compra con que culmina una nociva y total concentración de medios nacionales en poder de grupos económicos deja en claro que hoy en el país ese tema no se discute y que muchos temas económicos de Colombia tampoco.
Finalmente el entranador José Pékerman y la medallista Mariana Pajón,
muestran el potencial de un país deportivo que ha desperdiciado su talento. Una selección que encuentra un técnico sin rosca, que trabaja distinto y que lidera con las canas señala el camino a seguir. Claro tiene la mejor camada de jugadores en la historia pero la experiencia y el recorrido no se improvisan. Y la bicicrossista paisa que a punta de tesón y apoyo familiar da ejemplo de a lo que esto conduce. El camino fácil del atajo, como el del narcotráfico, no llega pero tiene gran visibilidad en nuestra sociedad. Y el apoyo del Estado a los deportistas de alto rendimiento, que ha crecido exponencialmente desde el 2003 y el impuesto a los celulares para el deporte, debe continuar, crecer, enfocarse y si es necesario financiar a los mejores entrenadores del mundo.
Feliz año a mis lectores y que el 2013 sea el inicio de la lucha por recuperar el rumbo perdido.
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