Efrain Castaño


Hoy cumple el gran Pelé 72 años; nació el 23 de octubre de 1941 en una familia pobre de Brasil; hijo de Diño y Celeste llevó una vida de trabajo y estudio sin pereza, sin lamentos, sin rabia pero eso sí con ánimo, vivacidad, obediencia y disciplina.
Descalzo casi siempre aprendió a ser lustrabotas y fue vendedor de periódico en las calles que le veían pasar saltarín y alegre; solo pudo usar el guayo de fútbol a los once años.
En el mundial de Suecia brilló por primera vez ante el mundo con su juego emotivo, ágil, creativo y técnico; iba en las reservas y al saltar a la cancha dio el esplendor brotado de sus esfuerzos, aprendizaje y gozo por el juego que le entusiasmaba; Brasil ganó ese año 1958 la primera copa del mundo; con Pelé a la cabeza ganó otras dos; con Pelé pisaba el césped el arte, la técnica, la creatividad, la caballerosidad; todo el mundo sabía que siempre daba en la cancha lo mejor de sí con una alegría y sonrisa que hizo que el fútbol se extendiera por el mundo; se propuso llevarlo a los Estados Unidos y lo logró llegando a superar en muchos el gusto por el Béisbol en América del Norte.
¿El mejor jugador de todos los tiempos?; que los conocedores sigan discutiendo desde sus puntos de vista; la verdad es que muchos jamás lo vieron jugar y opinan desde sus perspectivas; para mí sí merece ese calificativo sin demeritar lo más mínimo el paso de otros grandes como D’ Estéfano, Maradona, Cristiano Ronaldo, Ronaldhino o Messi; cualquiera de ellos merece ese calificativo, pero me inclino por Pelé al llegar a estos 72 años de existencia.
Sustento mi opinión en tres criterios que apoyan mi sentir: su juego, su perfil dentro y fuera de la cancha y su recorrido vital.
Su juego fue táctica, fantasía, fuerza dirigida al colectivo, creatividad al instante urgido; muchos de los grandes hoy son referencia al pasado de Pelé.
Su perfil dentro y fuera de la cancha ponen un sello a su aspecto deportivo; la violencia no fue nunca su expresión en la cancha ni fuera de ella, el orgullo no le acompañó nunca, no hay en él vestigios de uso de estupefacientes o drogas que dieran energía mayor a sus actos; siempre estuvo y obró dentro de sus cabales, de la fuerza natural, de sus alcances deportivos; supo ganar como supo perder con nobleza y sin dramas explosivos; obró con respeto a los árbitros, dirigentes y compañeros; no se conoce de él escándalos que desdigan de sus ideales.
Su recorrido desde niño hasta hoy ha sido recto, con las naturales fallas humanas. Su sonrisa en la cancha y para con todos le hizo famoso: "yo creo que la sonrisa es la cosa más linda que uno tiene para poder comunicarse" dijo alguna ocasión en una entrevista (1 Diciembre 1993).
Enaltezco su historia en su proyecto de vida que me atrevo a resumir en tres palabras-clave vitales: Dios, la familia, los hermanos. Siempre ha hecho profesión de su fe como católico, recuerda su época de monaguillo y ora con el Rosario que le regaló su abuela. El amor a su familia siempre lo ha conservado si bien ha tenido altibajos y dificultades para conservarlo.
Su amor al hermano lo ha mantenido siempre en alto; "Edson, que es mi nombre ha llorado algunas veces al ver la pobreza de los niños de mi país y sé que debo hacer algo por ellos. Cuando uno empieza a creer en Dios, a respetar al ser humano, es más fácil vivir; creo que esta base fue la cosa más importante en mi vida".
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