Francisco Santos


Y todavía no creen. Un pero aquí y un pero allá. Menores de todas maneras. Que José Obdulio, que unos caciques o que Uribe iba de 20. Los medios jamás se concentraron en lo que verdaderamente es el fondo del lanzamiento de esta lista que arrancó con toda una propuesta programática que ningún medio nacional analizó con profundidad. A los analistas y hasta los políticos tradicionales no les interesan las ideas solo los nombres, la pelea menor o la crítica destructiva.
Esta lista para el Senado de Colombia es una lista de lujo. Pero casi tan importante es que marca el inicio de una manera nueva de hacer política y el arranque de un nuevo partido que va a transformar y va a marcar el país por los próximos 100 años. Lo que sucedió es el lanzamiento del Centro Democrático, una alternativa política para defender unas ideas y una visión de país que esbozó como puntos concretos nuestro líder, si nuestro porque soy su fiel seguidor, hace una semana.
Es una lista de renovación donde los parlamentarios contratistas no tienen asidero. Hoy las campañas valen miles de millones de pesos, dinero que obviamente viene del erario público. Aquí no hay de eso. Hay gente inmensamente preparada que va a dar la pelea para defender un país que es contrario a lo que hoy gobierna a Colombia: la flojera en seguridad, la entrega de libertades, la negociación con el terrorismo, la compra de parlamentarios con burocracia y auxilios parlamentarios.
Van a llegar al Congreso quienes defienden la seguridad como valor fundamental de una sociedad, la libertad de empresa, la libertad de conciencia y el imperio en general de las libertades. Y que va a luchar contra el libertinaje de quienes se toman carreteras, destruyen bienes públicos impunemente y presionan la obtención de beneficios de manera ilegal e ilegítima. Sí, llegan al Congreso quienes le van a quitar ese trono moral a los que usan la violencia para imponer sus ideas.
Colombia, como hace muchos años no sucedía, va a tener un verdadero partido ideológico que defiende sus tesis en todos los escenarios. Que no tiene el doble discurso de Piedad Córdoba o de César Gaviria como sucede en el liberalismo. Que no tiene el doble discurso de la Marcha Patriótica o del Polo como en la izquierda. Llega una sombrilla política para la sufrida clase media de Colombia que Santos ahoga en impuestos y para los pobres de una nación que necesitan la redención de un Estado eficiente y no de la dádiva del político.
Cuando el continente navega en ese tormentoso mar del neopopulismo antidemocrático que ahoga las libertades en nuestra región, en Colombia se estructura el primer proyecto político que actúa como dique de contención a ese cáncer que destruye la democracia. Esas ideas ya han destruido la economía de Venezuela, de Bolivia y de Argentina y acaban las libertades allí y en otros países. Acá en Colombia de la mano de las Farc y su proceso de paz, de la Marcha Patriótica y del Polo y con el apoyo de la mediocridad del análisis de nuestros intelectuales y su caja de resonancia los medios capitalinos, el uribismo y el Centro Democrático les decimos: no pasarán.
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