Efrain Castaño


Hoy es el día del tendero; "tienda, estanquillo, abundancia" son los nombres con los cuales se identifican aquellos lugares casi siempre pequeños, amables, atractivos, llenos de variedad.
Por lo regular ese querido lugar, la tienda, es atendido por una amable persona, acogedora, sencilla, descomplicada; el tendero o la tendera nos hacen sentirnos como en una prolongación de nuestra casa.
El tendero y su lugar la tienda es parte de nuestro barrio, nuestra cuadra, nuestra casa y nuestra vida; allí aprendimos a comprar, a señalar el artículo deseado, a recibirlo en nuestras manos en vivo y en directo; de pequeños salíamos brincones y alegres saboreando "la ñapa" que casi siempre nos daba el tendero por la compra.
Alguien dijo que en el escudo nacional se rinde tributo a la tienda porque allí está el cuerno de la abundancia mostrando riqueza de frutos que agradan y esto es lo que es la tienda: variedad de objetos y artículos siempre al alcance de nuestra mano y bolsillo porque una de las características de la amada tienda es que allí puedo comprar a gusto desde cien pesos hasta los cien mil pesos.
Donde hay una tienda cerca todos sentimos que tenemos una despensa en nuestra casa donde está siempre al alcance del bolsillo todo lo que en un momento dado falte en el hogar.
Allí no tenemos que hacer largas filas para pagar lo adquirido sino que siempre nos entendemos de frente con el dueño o dueña, siempre amable y disponible.
El desayuno, el almuerzo, la comida o la merienda siempre tienen lo suficiente para preparar la mesa hogareña cuando hay una tienda cerca; si algo falta basta enviar rápido a la tienda y se obtiene lo necesario; muchas se dan el lujo de tener "su domicilio" que hace aparecer al instante lo pedido. La tienda es lugar querido y amado; su influjo en nuestra vida diaria es tan grande que por ello se ha dedicado este día para admirar y agradecer a quienes organizan en ese pequeño lugar de su casa ese sitio pacífico, siempre abierto a nuestras básicas necesidades y tan cosido a nuestro acontecer humano.
Gracias al tendero por su esfuerzo para tener todo lo necesario para la vida familiar; desde un alfiler hasta un buen vino se encuentran allí al alcance de nuestra vista y a un precio siempre justo; no conozco la primera tienda donde la explotación en precios nos aleje.
Tiendita querida de mi barrio y mi casa: despensa amable y bella; Dios bendiga y guarde al tendero y la tendera que estiran sus manos como las de Dios para hacernos gozar de lo que ofrecen.
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