Efraim Osorio


Los siguientes renglones fueron escritos por Armando Neira en Semana: "…Santos reconoció la existencia del conflicto armado -marcando una distancia abismal con Uribe- e impulsando una serie de herramientas legales en el Congreso como las leyes de víctimas y de tierras y dándose a sí mismo un marco jurídico para la paz" (28/8/2012). La señora Mónica Jaramillo Ocampo, cuya dirección electrónica no me funcionó para agradecerle este aporte, comenta: "Me parece que los gerundios ‘marcando’, ‘impulsando’ y ‘dándose’ son un buen ejemplo del mal uso del gerundio, que, según entiendo, puede indicar, entre otras cosas, simultaneidad con la acción del verbo principal, o modo en su función adverbial, pero no acción posterior a la del verbo principal, a no ser que la posterioridad sea inmediata. Considero que en los casos mencionados, el hecho de reconocer el conflicto armado tiene como consecuencia, hace que se marque una distancia con Uribe, que se impulse una serie de herramientas legales y que le den un marco jurídico a la paz" (30/12/2012). Mejor no lo habría explicado yo. Complementaré la enseñanza, sin embargo, con los ejemplos pertinentes. De simultaneidad: "La gente buena pasa su vida haciendo el bien al prójimo"; de posterioridad inmediata: "Los guerrilleros pasaron por la región, dejando un macabro recuerdo de muerte, desolación y miseria". Hay que tener en cuenta, además, que el inmanejable gerundio es activo por naturaleza, de tal manera que solo se pueden construir con él oraciones en las que seres animados, racionales e irracionales, son el sujeto; pueden serlo también los artefactos impulsados por una fuerza motora, por ejemplo, "la motocicleta pasó haciendo un ruido infernal". Jacinto Cruz de Elejalde siempre ha dicho que el gerundio hay que agarrarlo con pinzas y de lejitos.
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Yo no sé de dónde diantres el doctor Moisés Waserman sacó la siguiente teoría: "La primera que ostentó el título de ‘Universitas’ (en latín ‘gremio’) fue la de Bolonia. La llamaron Universitas Magistrorum et Scholarium, es decir, el gremio de maestros y estudiantes" (El Tiempo, Escogiendo Modelo, 27/10/2012). El término ‘universitas’ es latino, doctor, y significa "universalidad, totalidad, conjunto; universo"; tiene, sí, los sinónimos de ‘cuerpo, gremio, compañía, corporación, colegio, sociedad’, pero esto sólo desde el Digesto de Justiniano (texto jurídico publicado el año 533), emperador de Oriente, nacido en Tauresio. ‘Gremio’ viene también del latín ‘gremium’ (seno, regazo, brazos, protección). La palabra ‘universidad’, como centro de estudios, aparece desde finales del siglo XV, y una buena definición de ella la da el diccionario inglés de Noah Webster, que dice así: "Un establecimiento o corporación con el propósito de instrucción en todas o las más importantes ciencias y literaturas; y con el poder de impartir ciertas dignidades honoríficas, llamadas grados, en algunas facultades, como artes, ciencias, medicina, ley, teología, etc. En la mayoría de los casos, las corporaciones que constituyen universidades incluyen un cuerpo de maestros o profesores para la enseñanza de los estudiantes; pero esto no es esencial para una universidad, que puede ser simplemente un cuerpo examinador, como la Universidad de Londres. Un concepto generalizado de universidad (basado probablemente en la palabra misma, como también en el hecho de que las universidades más grandes comprenden varios colegios mayores-universitarios-) es el de que la universidad es un conglomerado o unión de diversos colegios mayores -universitarios-. Pero tal no es necesariamente el caso, ya que algunas universidades constan sólo de un colegio mayor". Nota: El vocablo inglés ‘college’ ("institución de educación más elevada que concede grados al final de los cursos de estudio") lo traducen los diccionarios por ‘colegio mayor’. Todo lo anterior, en Inglaterra y Estados Unidos, y, quizás, en otras partes. Las universidades europeas, como las nuestras (con algunas diferencias, supongo), generalmente las componen escuelas de graduados (bachilleres) o profesionales. Sea de todo esto lo que fuere, y mutatis mutandis, los términos ‘universidad’ y ‘gremio’ expresan ideas diferentes. En efecto, con ‘universidad’ queremos decir un lugar construido y dotado para el efecto, en donde, unos imparten sus conocimientos; otros, los reciben; y algunos, investigan. Nada más. Y con ‘gremio’, agrupaciones, que tienen diversos fines, entre ellos, el bienestar del bolsillo de sus miembros, especialmente de los mandamases; la realización de huelgas; el respeto de sus derechos, etc., por ejemplo, los gremios de transportadores; de profesores, de profesores y estudiantes; de lustradores de calzado, de loteros, de carretilleros; de médicos, de enfermeros; de trabajadores de la justicia, y mil más. No son, pues, lo mismo, ‘universidad’ y ‘gremio’; y en latín, ‘universitas’ no se dice ‘gremium’, señor.
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LA VEINTITRÉS: Una muestra de la alcahuetería y debilidad oficiales.
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