Jaime Alzate


Parece increíble lo que nos sucede en esta Locombia del alma; no puede pasar un solo día sin que ocurra alguna cosa extraña, la mayoría desagradables. Como si fueran pocos los escándalos del guerrillero venido a más, y quien ahora se solaza viendo cómo lo han dejado tranquilo para seguir cometiendo fechorías, ahora le han abierto las puertas para lanzarse como candidato a la presidencia de la república, cuando de repente todo dio un vuelco y según las últimas encuestas quedó siendo el personaje predilecto de los colombianos. Esperemos a ver en qué termina esta tragicomedia.
Ahora, para completar la semana, estamos dedicados a dilucidar qué diablos pasa con los cuerpos secretos del Estado, que dizque se han dedicado a hacer espionaje nada menos que a los altos comisionados del gobierno que están manejando la pendejadita del chicharrón de la paz con los cabecillas de nuestra santificada (por lo de Santos) organización terrorista. Entonces sí tenemos que decir como el montañero: apagá y vámonos, porque el gobierno no tiene esta vez a nadie a quien echarle la culpa, y por lo tanto está metido en el berenjenal más complicado que haya tenido que enfrentar durante su período. Claro que muy pronto nos caerá otra sorpresita y entonces nos olvidaremos de todo lo anterior, para seguir con nuestra habitual distracción de rajar de todo el mundo.
Pero debemos ver con admiración el magnífico aliado que ha salido en defensa del gobierno, y es este individuo llamado Iván Cepeda, quien encabeza mi lista de los personajes más desagradables, calumniadores y peligrosos de este país.
Lo primero que se le vino a la cabeza, seguramente que sin pensar mucho porque su obsesión enfermiza no lo deja hacer otra cosa, fue vociferar a los cuatro vientos que el responsable de las chuzadas era nada menos que el expresidente Uribe. Imposible que a ese espécimen se le hubiera ocurrido algo diferente.
Apenas está comenzando esta nueva telenovela y todavía, gracias a la eficiencia y la pulcritud de la justicia, no sabemos nada del escándalo del carrusel de la contratación, del asesinato del estudiante Colmenares, de la prohibición de explotación del carbón por la Drummond, del desastre institucional creado por el inútil alcalde de Bogotá, de las múltiples peleas y demandas entre los caciques de los diferentes "gloriosos" partidos políticos y, en fin, de todo lo que no nos deja ni un minuto para descansar, ni, lo que es más grave, para poder trabajar con tranquilidad y vivir con algo de paz en medio de este revuelto mundo que nos estremece con el panorama sangriento que surge por todas partes.
Pero algo tenebroso son las noticias de los noticieros de TV y radio. No hay día en que no informen sobre los espantosos asesinatos de niños, las peleas entre las pandillas de adolescentes, la violencia intrafamiliar, la inseguridad en las calles y todo lo que el diablo en su maldad nos trajo.
Lamentablemente tenemos que reconocer que en los últimos días, la mayor cantidad de violencia, y los escándalos de corrupción más aberrantes han sido cometidos por ladrones de cuello blanquísimo, como son los realizados por los pillos de Interbolsa y los hijos del expresidente Rojas Pinilla, quienes han salido de lo profundo crema de nuestra misma sociedad sin tener ninguna ayuda de los narcoguerrilleros ¡Qué lástima y qué vergüenza!
P.D.: Dos secretos para mantener vivo el matrimonio:
1) Cuando estés errado, admítelo.
2) Cuando tengas la razón, cállate.
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