Efrain Castaño


En el mes de julio con motivo de la jornada mundial juvenil realizada en Brasil, en la playa de Copacabana los jóvenes acompañados del papa Francisco en la noche de oración hicieron un visible gesto que enmarcó la plegaria aquella en un ambiente de silencio y recogimiento.
Delante del altar comenzaron a construir la semejanza de un templo y una casa: por Continentes fueron trayendo madera que en amarres se fue levantando con solidez: una edificación.
El papa Francisco aprovechó para dar al mundo el mensaje de la Fe; para este año de la Fe recordó que la vida del creyente no puede estar al margen de la historia y de la vida diaria; la vida de seguimiento del Señor es no solo un camino que indica ir, caminar, llevar, sino que es también una edificación, la construcción de un mundo nuevo y mejor más apto para la vida digna de todos.
Recordó a Noé que en relato bíblico didáctico construye un arca de madera para reunir representantes - semilla de lo que sería la nueva humanidad rescatada de la corrupción galopante; Noé en el arca lleva la semilla de su familia y de la nueva humanidad; la Iglesia hoy debe albergar esperanza de novedad y mejoramiento.
Recordó a Abrahan que como caminante era a la vez constructor, edificador, pues donde llegaba levantaba tienda para estar, recuperarse y seguir. Ambos esperaban la edificación de sólidos cimientos que un día podrían tener y que en el Apocalipsis se muestra como la nueva Jerusalén es decir el pueblo de llamados a ser pueblo de Dios, constructores de nueva humanidad.
La Fe no aparta del mundo ni es ajena a los afanes concretos de los hombres de nuestro tiempo; quienes afirmaron que la Fe era alienación se han dado cuenta que es lo contrario, que es compromiso con el hermano en especial con el más débil y marginado de la sociedad.
Esto es bueno recordarlo al finalizar este 24 de noviembre, fiesta de Cristo Rey, el Año de la Fe propuesto para reforzar la vida de fe que permite no solo comprender la arquitectura de las relaciones humanas sino que ilumina el arte de la edificación, contribuyendo al bien común.
Aquel día el papa Francisco dijo palabras que han impactado por su dirección certera; les dijo que como a San Francisco el Señor les decía a ellos y a él: ""repara mi casa"; en vez de lamentos estériles hay que proponerse levantar el ánimo y seguir.
"Chicos y chicas, les dijo (y vale para todos nosotros); por favor no se metan en la cola de la historia. Sean protagonistas. Jueguen para adelante. Pateen adelante, construyan un mundo mejor; cada uno de nosotros es una piedra viva de esta edificación de un mundo nuevo.
No balconeen la vida, métanse en ella como hizo Jesús; pero hay que empezar ¿por dónde?: por vos y por mí". -Palabras que enmarcan este Año de la Fe que ojalá deje un sello de optimismo y deseos de ser constructores de la civilización del amor.
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