Fanny Bernal Orozco


Cada que se acerca una fecha especial que está signada por el dolor, familiares y amigos, se conectan de manera especial con los días que antecedieron aquellos momentos dolorosos; muchos recuerdos emergen en la memoria y hacen que haya una relación especial con los sucesos; cada acontecimiento cobra un valor especial e incluso distinto en la memoria de las personas; los días previos a los aniversarios, es posible que recuerde momentos que tenía muy guardados, y por esta razón los sentimientos de dolor se intensifican.
“Ana ha solicitado asesoría psicológica, tiene miedo de vivir los días que se avecinan por el aniversario, llora casi todo el día, no duerme bien, no pasa la comida y manifiesta que quisiera acostarse y levantarse en 20 días, cuando según ella, haya pasado el tiempo y no tenga que ir a ninguna parte dónde le pregunten, cómo se siente y tenga que responder”
Testimonios como éste, se escuchan con frecuencia, familiares y allegados vuelven a sentir miedo, ansiedad, desasosiego, e inclusive en algunas ocasiones pueden presentar síntomas de depresión, que antes no habían experimentado. Es importante anotar que cada ser humano reacciona de manera diferente a una situación de duelo, así como también, que las personas tienen diferentes mecanismos para afrontar y adaptarse a una pérdida por muerte, o por otro asunto en el que los sentimientos de despojo, soledad y aflicción, son tan significativos y relevantes que impiden asumir el día a día con calidad y esperanza.
Hay duelos que se complican por la forma como se asumen, puede ser que se enmascaren, se nieguen, pospongan o dilaten. En algunas oportunidades se torna especialmente difícil transitar el camino del duelo, ya que muchas personas se quedan como congeladas y por ellas mismas son incapaces de salir del estado en que se encuentran. Su mundo emocional está inmerso, sumergido en el dolor; la queja y la culpa y sus narrativas ancladas en el pasado, en lo sucedido y pocas veces expresan su intención de pasar a otra orilla.
Las muertes intempestivas generan un choque emocional fuerte y desencadenan múltiples reacciones en el entorno afectivo cercano, así por ejemplo, un suceso de estas características puede aumentar el vínculo amoroso con la persona fallecida, que surja una serie de interrogantes que al no tener respuestas adecuadas, se intensifique el dolor y se alargue la evolución del mismo.
El tiempo de los aniversarios, es también una excelente oportunidad para evaluarse y precisar hasta dónde se ha avanzado en el tránsito por el dolor, en tanto permite comparar y analizar emociones, sentimientos, actitudes, comportamientos y hábitos, entre otros, desde el momento de la pérdida hasta la fecha.
Juan José, narra cómo se siente después de un año del suceso y afirma: “Me siento mejor, aunque no niego que todavía hay horas en las que me confundo, por ejemplo aquellos momentos de las llamadas o de las visitas, creo que de manera autómata me levanto a hacerlas y cuando caigo en cuenta de que las cosas no son iguales, me entra la tristeza, no tan fuerte, no tan desesperante, pero con algo de ansiedad por todo lo que ya no tengo”
Los aniversarios son de igual manera el espacio para darse cuenta de qué tanto se ha avanzado en la elaboración de la pérdida y cómo ha sido la adaptación a los cambios y a los nuevos comienzos que se llega luego de una muerte. Es tiempo para encontrarse con familiares y amigos, en los rituales y ceremonias que se planean para honrar la memoria de la persona amada.
Asumir un duelo, transitar el dolor, despedir, dejar ir, son tareas dolorosas, que la mayoría de las personas no quisieran asumir, no obstante no hay manera de esconderse de ellas, ahí están en algún momento de la vida. Para ello, qué importante leer y aprender acerca del dolor y del duelo.
Llama la atención que hoy hay muchas personas que piden apoyo en situaciones de dolor, quieren sanar y además cuidar su salud mental; es importante entonces aclarar que cuando se solicita ayuda para estar mejor, no se está olvidando ni dejando de amar al ser querido que ya no está, lo que se busca es vivir los aniversarios y las conmemoraciones, sin tanta carga de angustia, sin dolor, sin desolación.
*Psicóloga
Profesora Titular Universidad de Manizales
fannybernalorozco@hotmail.com
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