Efrain Castaño


El 11 de diciembre de 1947 la ONU (Organización de las Naciones Unidas) quiso responder al hecho de la multitud de niños en aumento en el mundo pero con un panorama no muy positivo; al día mueren 39.000 niños por falta de cuidado, por violencia contra ellos o por abandono.
Ese día se conoció el decreto de la ONU creando la Unicef (organismo para la protección, educación y apoyo a la infancia); la realidad dice que estas cifras de abuso, abandono y violencia contra la infancia aumentan llegando a veces a casos monstruosos, no solo no se cuida a los niños sino que en muchas ocasiones se les maltrata.
El tiempo de Adviento nos advierte que la Navidad comienza con la presencia de un niño en un pesebre venido "para nuestra salud y remedio", que la vida depende en gran medida de cuidar ese Niño y a todo niño que Él ha querido representar.
En Navidad debemos cuidar de la sonrisa de los niños, de la honra hacia su inocencia, fragilidad y crecimiento; es urgente que el niño entienda que desde Jesús de Nazareth su vida vale, es preciosa, requiere de un estable hogar, de buenas palabras, responsables acciones de sus padres amorosos; él es como una pequeña esponja que absorbe lo que ve, oye y recibe quedando equipado en forma positiva o negativa para el proceso de crecimiento y avance.
En Manizales surgió hace años, por allá en los años 60, un movimiento que tiende a responder por el cuidado y buena educación de los niños sobre todo en unión con su familia, la Iglesia y el tiempo libre; este movimiento se extendió luego al Eje Cafetero para el tiempo vacacional y desde la Fe.
Al Seminario Mayor llegaron los padres Sulpicianos; ellos hicieron conocer acá un movimiento que tenía como finalidad impulsar la vida sana y comprometida de los niños sobre todo en el tiempo vacacional: la OTV (Organización de terrenos vocacionales) que dirigido desde el seminario, con el dinamismo de los seminaristas y el apoyo de las Parroquias cubría desde la fe y el amor cristiano y eclesial el desarrollo del tiempo de los niños en vacaciones en formación de valores positivos y comunitarios.
Después de la OTV se extendió a las Diócesis vecinas de Armenia, Pereira y Dorada; desde algunos directivos de los años 70 se introdujo un cambio en el nombre; se llamaría, como hasta hoy: Monain (movimiento navideño infantil).
Lo que un día soñó la Unicef hoy es realidad entre nosotros gracias a este cuidado eclesial de la niñez no solo en el campo educativo escolar sino extraescolar y en tiempo libre como es el vacacional; nos debe entusiasmar con mirada positiva en este Adviento, agradecer a centenares de jóvenes de grupos juveniles parroquiales que durante casi todo el mes de diciembre están al frente de la animación de los infantes.
Cuidando al niño presente cuidamos y honramos al niño que llega en cada Navidad.
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