Efrain Castaño


Había temores sobre el rumbo que el asteroide que pasó el sábado pasado entre la tierra y la luna pudiera tomar hasta llegar a impactar la tierra y traer una catástrofe más.
Hoy muchos tiemblan ya que pasado mañana dicen que el mundo terminará y por lo tanto la vida de todos será ya un pasado sin futuro alguno; no saben dónde mirar, qué camino coger, si es posible tener algún refugio ante el supuesto cataclismo universal.
No es la primera vez ni será la última que se dice que el mundo acaba; son muchas las fechas aun con hora exacta que en algunas épocas pasadas se han señalado como seguras para que todo termine y coloque punto final a esta historia humana.
Pero la vida continuará, seguirá con sus altibajos, sorpresas, golpes, variaciones ya que estamos en un cosmos en movimiento permanente y todo lo que se mueve cambia.
Este estado de ánimo de muchos me hace recordar la historia de nuestro desarrollo; aquel chico que un día amanece cubierto de un gozo nuevo, demostrado y externo porque el día anterior conoció a alguien que le mostró su interés, afecto, cariño; él que se creía marginal, sin valor ninguno, sintiendo soledad y silencio en su entorno, conoció un resquicio de felicidad ante la mirada cariñosa, el saludo cordial y los mensajes luminosos.
Aquel otro joven que al entrar a la Universidad siente el reto inmenso de enfrentar lo desconocido siendo a la vez desconocido para todos, sujeto a burlas, inseguridades, oscuridades; de repente conoce a un amigo o amiga que le pone un arco iris de esperanza a su existencia, le inserta en la relación con otros y le regala seguridad, bríos, ganas de seguir.
Este tiempo de Adviento que pone la humanidad en actitud de esperanza, de espera, de apertura ante la llegada de la Verdad plena llamada "la Palabra", nos invita a continuar, seguir, avanzar.
La Navidad que se acerca y a la cual prepara Adviento, es el mejor mensaje para el hombre; es la certeza de que Dios se ha encarnado en la historia humana para mostrarle a cada uno la cercanía, simpatía, diálogo, horizontes de vida, salvación.
La llegada de Jesús de Nazaret a la vida humana tiene una expresión gráfica en la obra "Ben Hur" el judío que busca afianzarse en el mundo romano; Ben Hur llega a odiar a los romanos que dominan el predio judío pero un día al escuchar a Jesús en el sermón de la montaña siente fuerte conmoción que cambia su vida.
Más tarde, el viernes de crucifixión al encontrar a su amigo Baltasar le cuenta su tristeza a lo cual aquel responde: "su muerte no es el final, es un comienzo", eso es la Navidad que inyecta el ánimo de continuar al sentir que "nació el amor".
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015