Pedro Felipe Hoyos Körbel


Poeta y amigo,
Con dolor y pena debo confirmarle que la casa en la que Ud., un 4 de marzo de 1938 murió, fue demolida. Es cierto, con ella desapareció el último vestigio suyo en Manizales. Responsables somos todos a pesar que fue la curia la que tumbó la casa para construir un albergue más amplio para gente desamparada, para aquellas personas que la vida les ha cogido demasiada ventaja. Personalmente no acepto la ecuación económica contrabalanceando el costo de la restauración y el beneficio a los marginados. No era cualquier casa que desbarataron, fue la de un hijo preclaro del Departamento, fue la casa de un púgil de las palabras, de un esforzado de las ideas como lo fue Ud. durante su corta, pero intensa vida. La Iglesia debería mostrar más respeto por esos otros valores espirituales, esos valores culturales inmateriales como lo son la literatura y aquellos que la hacen. No sé con qué cara pedirá el arzobispo Gonzalo Restrepo dineros para salvar, por ejemplo, los vitrales de nuestra gran Catedral, si ante este monumento moral, este santuario de las letras locales, pesaron más razones monetarias que motivos para conservar la memoria de un hombre que con su palabra expresó el sentir de este abnegado pueblo. Estuvo mal porque pareció que Manizales se deshiciera de Ud., cosa que no es cierta, pues circulan sus libros que al final son la verdadera morada del escritor.
Bien sabe Ud. que soy de la casa de Aquilino, condición que no me impide admirar la coherencia y la manera consecuente como Ud. vivió. A Manizales y al Departamento le hacen falta siquiera cinco poetas como Ud. que expresen las cosas trascendentales de la vida, que ayuden a contrarrestar tanto abogado fletado, tanto comisionista y comerciante de almas que están convencidos que todo en la vida tiene precio. Poesía no es la forma melosa o rimada de expresar las cosas, poesía es manifestar la importancia de la vida. Hace urgente falta que surja esa otra voz, respetuosa de las cosas y del ser humano. Bernardo, compañero, en Manizales la gente está convencida que el progreso solo se obtiene con el cemento, no por medio de la cultura. Aquí se cree que la poesía solo es cosa de locos, que la felicidad se adquiere acaparando plata, nadie plantea todas las otras preguntas de la vida y por ende nadie las sabe responder. En este pueblo están convencidos que dinero es un sinónimo de belleza. Y, como cosa curiosa, se aterran que el 10 % de los habitantes de la población sean indigentes, hombres y mujeres sin arraigo emocional, habitantes de la miseria y la soledad.
Bernardo, en esta Manizales actual están convencidos que se puede crear tejido social por medio de subsidios pecuniarios y resoluciones de la Alcaldía, aquí tumban barrios enteros para enriquecer a unos pocos y sacrificar todo el resto. En la Manizales que Ud. dejó se destruyen los valores viejos sin siquiera pensar con qué los van a reemplazar. Tantos años después y aun así los manizaleños no han aprendido las lecciones de la historia: Manizales se quemó y surgió con más fuerza, esto porque el tejido social permaneció intacto, eran los mismos vecindarios, la misma gente con casas nuevas. Hoy se aplasta la forma de vivir consolidada por muchísimas décadas y creen, los miopes gobernantes, que con unos apartamentos diminutos pueden resarcir el daño. Al parecer nadie se pregunta por el daño emocional, tema tan poético, que se causa con este megaproyecto. No creo que el cemento sea un cicatrizante adecuado. ¿Me pregunto: el Estado sí garantiza la felicidad del ciudadano?
Bernardo poeta, Bernardo hermano: ¿por qué las cosas buenas de la vida se nos escurren entre las manos?
Pedro Felipe Hoyos Körbel
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015