Efraim Osorio


Cucarachas, ratas y otros bichos repugnantes son inquilinos permanentes de calabozos, mazmorras y sitios parecidos. Por esto, no anda descarriado el excongresista Julio Restrepo Ospina al referirse a políticos que "se escampan en otros cargos semiprivados en lo que se llama "la puerta giratoria" de la siguiente manera: "Como dice un brillante columnista costeño, son cucarachas del mismo calabozo" (LA PATRIA, 30/5/2011). "Ser cucaracha del mismo calabozo" es un dicho nuevo que podría considerarse como una variante del original "ser cucaracha del mismo calabazo", que Jacinto Cruz de Elejalde explica así: "Ser una cosa igual a otra con la cual se compara, o pertenecer a un mismo grupo o clase". El ‘calabazo’ es un utensilio rudimentario de cocina, que por aquí también llamamos ‘totuma’; ‘totumo’*, en otras partes. El padre Roberto Jaramillo Arango, en la nota 50 de las escritas para el Canto del Maíz, de Gregorio Gutiérrez González, define el ‘calabazo’ de la siguiente manera: "Bacía seca y hueca de la misma pepónide de que se hacen las cuyabras, con un orificio en el extremo de la parte delgada, para conservar ordinariamente agua, leche, chicha o miel" (Tomado de Apuntaciones sobre el Habla Antioqueña en Carrasquilla, de Néstor Villegas Duque). La ‘cuyabra’ (don Roberto Restrepo dice que debe escribirse ‘coyabra’) es un utensilio de muchos usos, sacado de la mitad de una calabaza. Por estos lados le decimos también ‘totuma’, vocablo del que nació la expresión "bañarse con totuma", lo que hay que hacer cuando de la ducha no sale ni una sola gota de agua. El dicho, motivo de este párrafo, se refiere al ‘calabazo’ propiamente tal, porque en su interior las cucarachas encuentran calor y restos de las bebidas que contuvieron. * ‘Totumo’ (güira) es también el nombre del árbol que produce la totuma.
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En su numeral 3.4.4.2.3, la Ortografía de la Lengua Española (2010) habla del ‘discurso directo’, que "reproduce literalmente las palabras pronunciadas por otra persona, así como pensamientos transcritos tal cual se producen". En el lenguaje escrito, el ‘discurso directo’ debe ir entre comillas, precedido de los ‘dos puntos’, y su primera palabra, con mayúscula inicial. La transgresión de esta norma se está convirtiendo hoy en plaga, ojalá no tan grave como la del detestable lenguaje incluyente ("mis hijos y mis hijas", ¡horroroso!). Para la muestra, estos dos botones, ambos de LA PATRIA: el primero del presbítero Efraín Castaño, en su artículo sobre Chesterton; el segundo, del redactor de la sección En Domingo: "Entró en 1922 (…) y dijo sereno a uno de sus allegados: "ha sido la hora más feliz de mi vida" (29/5/2013). "Como dijo Germán Vargas Lleras en su despedida: "seré un soldado suyo a partir de hoy" ("De cara a la reelección", 2/6/2013). "Ha sido…"; "Seré un soldado…". Hasta los ojos ven con deleite esta mayúscula inicial.
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Ya nuestros paisanos hablan como los que nos ‘descubrieron’. En su nota sobre la novela Cielo Parcialmente Nublado, de Octavio Escobar Giraldo, el columnista Martín Franco Vélez dice: "La novela arranca cuando Andrés Giraldo, un manizaleño que vive hace años en España -donde se ha casado-…" (LA PATRIA, 28/5/2013). Y el redactor de la sección Supimos que…, del mismo diario, cuenta: "…cuando le han preguntado (a Jorge Iván Salazar) si va a intervenir algunas vías de la ciudad…" (2/6/20113). "…donde se casó…"; y "…cuando le preguntaron…", señores, son las inflexiones correctas de los dos verbos en las respectivas redacciones. Así, ciertamente, hablan los habitantes de buena parte de la Península Ibérica: "El toro lo ha corneado y lo ha matado". Esta corruptela consiste en emplear el antepresente o pretérito perfecto compuesto ("ha corneado" y "ha matado") por el pretérito perfecto simple ("corneó" y "mató"), ambos del modo indicativo. Mientras vivía Elizabeth Taylor, los comentaristas de la farándula decían: "Se ha casado ya ocho veces", porque la posibilidad de que se volviera a casar hacía de este hecho uno continuo. Una vez muerta, tenían que expresarse así: "Se casó ocho veces". El ‘pretérito perfecto simple’ se refiere a hechos cumplidos, por ejemplo, "Chávez murió de cáncer"; el ‘pretérito perfecto compuesto’, a hechos que aún suceden en el momento en que son narrados, verbigracia, "Maduro, su reemplazo, ha buscado camorra desde que se posesionó".
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Cuando significa "Derramar o vaciar líquidos y también cosas menudas, como sal, harina, etc.", el verbo ‘verter’ rige la preposición ‘en’. La columnista María Carolina Giraldo escribió: "En un pueblo de Caldas (…) un campesino decidió engordar unos marranos y verter sus desechos a una quebrada…" (LA PATRIA, 29/5/2013). "Verter sus desechos en una quebrada", es lo castizo. Ahora bien, si su significado es ‘traducir’, dicho verbo se puede emplear con las dos preposiciones, por ejemplo, "verter un texto al inglés" o "en inglés". Este verbo, ‘verter’, es irregular, y se conjuga como ‘entender’. Nota: "Es errónea la forma ‘vertir’ (…), así como el pretérito ‘virtió, virtieron’, por ‘vertió, vertieron’". (Diccionario de Dudas, Manuel Seco). Estamos, pues, advertidos, ¡cómo no!
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La VEINTITRÉS: Sus adoquines, deteriorados y cubiertos con la pasta negra que queda de los chicles mascados y desechados, son el reflejo de su abandono.
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