Efrain Castaño


Fue un seis de marzo, el de 1853; cuando Giuseppe Verdi calificado como el más genial de los compositores de ópera italianos del siglo XIX venía escalando por el escenario de la fama y sus obras eran calificadas con altas notas por la crítica musical.
La noche de aquel día Venecia acudió al teatro La Fenice para participar del estreno de una nueva ópera de Verdi; el 19 de enero en Roma y en ese mismo año había triunfado con la ópera II Trovatore.
El escenario abrió un telón y empezó la interpretación en estreno de la ópera la Traviata basada en la novela famosa "la dama de las camelias" de Alejandro Dumas, hijo.
De todos es conocido que esta obra es apreciada altamente como una de las óperas famosas de Verdi y aún hoy es preferida por los grandes intérpretes musicales por la belleza armónica y las emociones que logra suscitar; pero la verdad fue que ese día del estreno de Verdi tuvo una oscura noche, un revés inmenso en su carrera.
Para esa noche uno de los cantantes centrales estuvo afectado de fuerte dolencia gripal y estuvo muy bajo en la interpretación de su papel; otro estaba disgustado por no tener el papel central en la obra y cantó sin cuidado ni entusiasmo; la voz femenina central era interpretada por una dama de bella voz, pero de muy alta estatura y fuerte contextura física.
Cuando en el desarrollo de la ópera el cantante que hace de médico señala a la dama que le llevan y anota en alto canto: "a esta mujer la tisis no le concede más que unas horas de vida" todos los asistentes en el teatro y algunos en el escenario estallaron en risas y carcajadas por lo contrastante del momento; la presentación se vino abajo en su elegancia, los espectadores siguieron en burla y poco silencio; esa noche Verdi sintió el mordisco del fracaso en su brillante carrera artística.
Meses después se volvió a presentar la Traviata con las correcciones necesarias y fue tal el triunfo que los aplausos al final casi no se interrumpen y Verdi de nuevo fue calificado genio musical; el fracaso anterior quedó solo como anécdota pasajera y superada.
Narro esta pequeña historia porque creo que es la de muchos de nosotros que algunas veces hemos visto y sentido el fracaso tocar en nuestras vidas aún después de preparar todo bien pero algunos detalles, algunos externos e imprevistos, vienen a poner nubarrones en lo que hacemos con ganas y deseos de agradar.
La cuaresma cristiana es un tiempo apto para mirar esos hechos que están trayendo fracasos a nuestra existencia y somos invitados al cambio que en términos bíblicos se expresan como conversión, corrección, corte con un mal pasado, superación de errores, revisión de vida y toma de buenas decisiones.
Cuaresma con la invitación a la lectura bíblica más aplicada, oración más prolongada y superación de errores es camino de vida nueva, puerta de una más estable dicha.
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