Efraim Osorio


Cuentan los periodistas de la época de los emperadores romanos que, durante las celebraciones de cualquier aniversario o victoria importante, los invitados a los banquetes comían y comían y comían hasta más no poder, hasta hartarse, y, luego, intencionalmente ‘devolvían las atenciones’ para poder seguir atracándose de más ‘atenciones’. El verbo que expresa esta acción es ‘atracarse’, y a la acción misma se le dice ‘atracón’. El redactor de la sección de LA PATRIA, Teen (¿qué significa esto?), escribió: "Cuando habla de comer insaciablemente, ella se refiere a los atrancones de comida" (LA PATRIA, Anorexia y bulimia, 9/10/2012). A pesar de que la palabra ‘atrancón’ no es tan descabellada, no es castiza, vale decir, no está en los diccionarios, ni es la adecuada en la muestra citada. Tenemos, sí, el verbo ‘atrancar’ ("Cerrar una puerta por dentro con una tranca", atascar). Sucede lo mismo con ‘trancón’, colombianismo por ‘atranco’ (de ‘atrancar’, "quedar una cosa detenida en un conducto o camino o carretera sin poder seguir adelante", fenómeno muy común en las vías de este milagroso país). La exactitud en el empleo de las palabras (‘términos’) es necesaria para lograr la "precisión conceptual" de que nos habla el doctor Luis Enrique García en su columna de Papel Salmón, de nuestro periódico.
* * *
"¡Qué pereza, la corrupción, la actividad más costosa para los colombianos!, así escribió el doctor Jorge Raad Aljure, en su columna de LA PATRIA, el 16 de octubre de 2012. La ‘corrupción’ no es una actividad. Es un vicio o, si quiere, una enfermedad pestilente. Una persona corrompida, como una viciosa, no siempre está dedicada a las actividades corrompidas o viciosas. Podemos, sí, hablar de las actividades de un oficial (público o privado) corrompido (¿por qué les gustará tanto a los redactores el adjetivo ‘corrupto’?), por ejemplo, la malversación del erario, las nóminas paralelas, la alteración torcida del valor de los contratos, la adjudicación dolosa de pensiones inmerecidas, la dilación maliciosa del tiempo de duración de una obra pública, el nepotismo, el robo descarado de los dineros de un municipio, el desvío de los mismos hacia organizaciones criminales o cuentas bancarias particulares, y un etcétera vergonzoso e indefinido, desafortunadamente, en nuestro atribulado país, y en la gran mayoría de los países del mundo, porque la humanidad es la misma aquí y en la Patagonia.
* * *
Hay términos (sustantivos, adjetivos y verbos) que sólo pueden aplicarse a los seres racionales. Hacerlo de otra manera, aun figuradamente, es estirar el caucho más allá del límite de su resistencia, que fue lo que hizo con el verbo ‘sincerar’ el editorialista del Periódico de Casa en la siguiente oración: "Se trata de encontrar la tranquilidad en el manejo de las finanzas, pero sin arriesgarse a que se cierren totalmente las puertas del crédito. Es importante sincerar las cifras y apretarse fuertemente el cinturón si es necesario, pero sin sobrepasarse" (13/10/2012). El lector puede interpretar esto de "sincerar las cifras" de cualquier manera, por ejemplo, ‘justificarlas’, ‘defenderlas’ y, con el verbo de Betty, la Fea, ‘maquillarlas’, que, por supuesto, no expresan la idea que el columnista quiso expresar. Ello es que ‘sincerar’ significa "descargar, exculpar. Explicar una persona a otra cierta cosa en la que cree tener alguna culpabilidad o supone que otros creen que la tiene, para justificarse o aliviar su conciencia". Puede uno también sincerarse con alguien comunicándole un secreto; o cantándole la tabla o las cuarenta; o diciéndole cuántas son cinco, cantándoselas claras, o poniéndole las cartas boca arriba o sobre la mesa. Dicen también que uno se sincera llevando el corazón en la mano. Otros sinónimos de ‘sincerar-se’ son ‘justificar-se’, ‘descubrir-se’, ‘defender-se’… Digamos, entonces, pan por pan y vino por vino, que así nos contentamos.
* * *
Titular de LA PATRIA: "La Procuraduría y la Dijín le pidieron disculpas a Sigifredo López" (19/10/2012). El Fiscal general de la Nación, siempre tan generoso él ("Yo prefiero a Timochenco en el Congreso que echando bala en el monte"), le ‘pidió perdón’ al ex secuestrado, señor Sigifredo López, víctima de la infame y precipitada acusación de algún funcionario de la justicia colombiana. Pudo también ‘presentarle disculpas o excusas’. Y el ofendido señor López concedió el perdón pedido por el doctor Montealegre, o le aceptó las excusas o disculpas presentadas. El director de la Sijín, Carlos Ramírez Mejía, aunque a regañadientes, también ‘le pidió perdón’ o ‘le ofreció disculpas’ a la desventurada víctima de las Farc y de la justicia; y el ofendido las aceptó, pero con peros. En resumen, uno ‘pide perdón’ o ‘presenta disculpas’ por las cosas mal hechas. En efecto, disculpa es: "Razón que se da o se encuentra para quitarle a una acción el aspecto culpable o para demostrar que alguien no es culpable o responsable de cierta cosa. / Razón que alguien da a otra persona par demostrar que con algo que ha dicho o hecho no quería ofenderla , o para pedir a esa persona perdón por una ofensa o una falta cometida con ella" (María Moliner). Un gallo alentado no habría cantado con más claridad, con la que deseo que haya entendido el lector que pidió esta explicación.
* * *
Motivo de llanto: La VEINTITRÉS, ayer, gloriosa; hoy, para esconder.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015