Luis Prieto


La semana pasada se celebró en Cartagena la Asamblea general de la ANDI. Esta emblemática reunión sintió la preocupación por un estancamiento en la generación de empresas industriales, estancamiento que además se muestra en la cifras del DANE donde el peso industrial tiene una figuración menor en el PIB colombiano. No es ese el puesto acostumbrado de los empresarios del país, representados en la ANDI. Desde su nacimiento había sostenido un puesto de platea en el total de bienes y servicios producidos, contabilizados por el DANE.
Esto con toda su importancia y frustración, no fue óbice para que este formidable concierto empresarial hubiera tenido un desempeño magnífico, como pocos en el pasado. Por el contrario, quizás por el acicate de esta penosa realidad, la Asamblea de la ANDI fue algo magnífica por la asistencia de tantos poderosos industriales, incluyendo algunos colados, los mismos de siempre, sin valor industrial alguno, y por el esfuerzo del gobierno por hacerse presente con lo mejor de sus guarniciones, es decir, de su poderoso arsenal político y empresarial.
De resaltar es importante mencionar la presencia en el podio de conferencistas, del profesor Jeffrey Sachs, economista de la Universidad de Harvard, profesor de Columbia University, connotado como pocos en los estrados económicos y universitarios.
El profesor Sachs reconoció que Colombia se encuentra en condiciones excepcionales, quizás el país más bien consolidado de la región latinoamericana para afrontar el oleaje de la crisis internacional. Sin embargo, advirtió que nadie está completamente blindado y Colombia tiene que mantener el ojo abierto pues las bases de su crecimiento y desarrollo, pueden no ser suficientemente sólidas, para hacerle frente a una tormenta de las dimensiones por desencadenarse.
Cuando el profesor Sachs estaba en lo más profundo de su disertación y sus oyentes en su máxima concentración, el presidente de la Asamblea, Luis Carlos Villegas, suspendió súbitamente este concierto inmerso en tan arduas meditaciones, aduciendo como la máxima importancia del momento, el inicio de la competencia olímpica en Londres, donde Mariana Pajón, la gran esperanza colombiana se preparaba para iniciar su carrera de ciclocros. La gran pantalla del recinto se iluminó y apareció Mariana lista a partir.
Momentos de emociones inimaginables invadieron el ambiente mientras Mariana volaba. Y un grito de triunfo emitido a una sola voz, por cerca de mil quinientos de los más encumbrados industriales, atronó el entorno cuando Mariana Pajón cruzó la meta y con ella, el oro tan anhelado por toda Colombia. Nunca nadie ni nada había interrumpido al profesor Sachs en su larga vida académica. Solo el amor de los colombianos por su patria y por los suyos.
La fortaleza de la economía nacional fue enfatizada a lo largo de la Asamblea, especialmente por los funcionarios del gobierno. No faltaron expositores de uno y otro lado quienes, aceptando las excelentes condiciones del sector financiero, de los altos ingresos particularmente orientados a la inversión minera, advirtieran que las columnas que sostienen este desarrollo, el petróleo, el carbón, el níquel principalmente, están en el rango de materias primas, sujetas a grandes vaivenes y a la salud económica de países grandes compradores, como es el caso de la China que apunta a una baja de su economía. Una baja, así sea ligera pero de gran importancia en los precios de lo que compran.
El caso del petróleo es un ejemplo mortal para Colombia, porque cualquier rebaja de su precio golpea duramente las finanzas del país, ya que según información por confirmar, el gobierno tiene asignado en cien dólares el barril en todos sus presupuestos.
Tampoco faltaron críticos que contradiciendo los logros del gobierno, resaltaron precios altos de insumos controlados, mayores a los internacionales, haciendo al país no competitivo. Otros que dicen obtener grandes utilidades en la comercialización de sus productos sumados a lo que importan. No así en la producción. Por eso cuando desean aumentar producción montan una planta en otro país.
A todo se refirió el presidente Santos en su intervención final, contradiciendo lo expresado por sus críticos y animando a los industriales colombianos a seguir adelante, reiterando que Colombia es tal vez el mejor y más sólido país del continente latinoamericano.
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