Fanny Bernal Orozco


El sultán estaba desesperado por no encontrar un nuevo recaudador.
-¿No hay ninguna persona honesta que pueda recaudar los impuestos sin robar dinero? -se lamentó el sultán.
Llamó a su consejero más sabio y le explicó el problema.
-Anunciad que buscáis un nuevo recaudador, Alteza -dijo el consejero -dejadme a mí el resto.
Se hizo el anuncio y aquella misma tarde la antecámara del palacio estaba llena de gente.
Había hombres con trajes elegantes y uno con usado. Los demás se rieron de él.
-El sultán os verá a todos en seguida -dijo.
-Tendréis que pasar de uno en uno por el estrecho corredor que lleva a sus aposentos.
El corredor era oscuro y todos tuvieron que ir palpando con sus manos para encontrar el camino. Por fin, todos se reunieron ante el sultán.
-¿Qué hago ahora? -susurró el sultán.
-Pedid que bailen todos -dijo el hombre sabio.
Al sultán le pareció extraña aquella medida, pero accedió, y todos los hombres empezaron a bailar.
-Nunca en mi vida he visto unos bailarines tan torpes -dijo el sultán
Sólo el hombre pobre pudo saltar mientras bailaba.
-Este hombre es vuestro nuevo recaudador -dijo el hombre sabio.
-Llené el corredor de monedas y joyas y él fue el único que no llenó sus bolsillos con las joyas robadas.
Patrick Rasenberg. Tomado de: www.contarcuentos
La honradez es un valor importante y necesario para mantener relaciones sanas con los demás, cuando una persona se ha granjeado la desconfianza de las personas que le rodean le será difícil cruzar cualquier puerta. Como también recobrar la confianza que en un momento dado le ha sido depositada.
La honradez en las relaciones, se convierte en uno de los cimientos en los cuales se edifica cualquier vínculo, igualmente es una condición implícita que además fortalece los hilos con los que se teje la convivencia con otras personas.
Los valores se aprenden primero en los escenarios familiares; la manera como se vivan hábitos, costumbres, normas, límites, son vitales para el ejercicio de cada uno de ellos. De igual forma el cómo se asumen los conflictos y se dirimen, así como el modo como se usa el lenguaje y el ejemplo en el trato cotidiano.
No basta con traer los hijos a esta vida, unido a ellos están una serie de responsabilidades, que algunos padres ignoran, como es la de ayudar a forjar personas de bien para ellas mismas y para la sociedad en la cual se encuentran.
La educación en valores de los hijos no se puede delegar, así como tampoco la responsabilidad ética de dar un buen ejemplo. Hoy es común escuchar a padres reclamando en colegios y escuelas una educación en valores que ellos mismos no iniciaron en sus espacios domésticos, ¡triste equivocación!
También existen otros que además de ser indiferentes en el tema de enseñar valores, los incitan y apoyan cuando sus conductas no son las adecuadas, así es como felicitan a los hijos cuando llegan a la casa con objetos que no les pertenecen, atinan a decir: ‘¡mi hijo sí que es avispado!’... Y es que con ese reconocimiento, es difícil siquiera que surja algún dilema ético frente a sus actuaciones.
Paradójicamente cuando las situaciones se han desbordado, algunas familias buscan ayuda para controlar comportamientos inadecuados de sus hijos y en muchas ocasiones, dolorosamente ya es demasiado tarde.
Lo anterior significa que en la tarea de educar son necesarios los padres y los cuidadores, para ello hay que estar atentos, observar, analizar, reflexionar, pedir ayuda si se requiere y lo más importante dar un ejemplo claro y amoroso, que brinde seguridad y confianza, elementos fundamentales para afrontar algunos avatares que se encuentran por el camino.
La honradez en el medio social, no es un hábito frecuente, se vive con temores, pensando que hay otros al acecho; cámaras, vigilantes, alarmas, muchos elementos para controlar y cuidar; sin embargo, lo que de verdad se requiere y es esencial, es enseñar y cultivar valores que permitan generar honradez, confianza y calidad de vida en las familias y el entorno social, ese es otro elemento para construir paz.
*Psicóloga
Profesora Titular Universidad de Manizales
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